Hoy, pese a que la temporada y otras muchas cosas van ya de retiro, en la Galería Alejandro Sales (Julián Romea 16, Barcelona) se inauguraba la colectiva “Mi familia y otros animales”, una variopinta muestra de pinturas, fotografías y alguna cosa de las carpetas que edita Larga Marcha. No en balde Carlos García-Alix ha hecho de comisario de la muestra.
Hay ahí para todos los gustos y, si se puede escoger, yo me dirigiría para ello hacia unas cuantas obras que dejan un cierto
hálito de misterio. Hálito que, por cierto, podría haber sido el leit motiv de otra posible muestra, más concentrada, con buena parte de lo hoy presentado.
- Pienso en el cuadro de Elena Goñi, en el que dos pequeños personajes entrevistos en primer término bajo las ramas de un árbol dan otra vida a un panorama plano, austero, de ciudad.
- En las penetrantes miradas de las chicas de los dos retratos de Chechu Álava, envueltos en una nebulosa
- En las dos fotografías, muy diferentes entre si, de Rafael Trapiello. Una recordando por ejemplo a “América, América”, pero sembrando una inquietud que su plano inclinado no disimula. La otra totalmente estable, con un personaje empequeñecido, encuadrado en una retícula arquitectónica.
- En un explosivo dibujo de Zush, lleno de una fuerza que puede llegar a hacer daño.
- En unas fotos, aparentemente sobre vegetales, de Alberto García-Alix
- En los precisos grabados efectuados por Marcos Fuertes sobre edificios grandes, rectos y sin presencia humana.
Y, para completar la mini-muestra, haría que Carlos García-Alix dejase la modestia o el pudor por otro lado y colocara otro cuadro suyo de hoteles junto a ese misterioso Hotel Londres de Valencia que campea solitario en la muestra, permitiendo así que todo el mundo pudiera entender al completo su propuesta.
Ahora que veo todo lo que he escrito sobre ella, me digo que, bien mirado, la muestra...: Pas mal!
En la fotografía, Carlos García-Alix contempla fijamente los dos etéreos retratos de Chechu Álava presentes en la exposición.