viernes, 31 de julio de 2015

A. E. Martin


Ya un cartel más típico de los de anuncio de las líneas de ferrocarril, en este caso de 1928, diseñado por A. E. Martin, es otro de los que selecciono de entre los coleccionados en el National Railway Museum de York.
Veraneantes que han subido hasta la colina y reposan en un banco contemplando la vista de la enorme playa de Aberystwyth, niños jugando con riesgo de que la pelotita se les vaya monte abajo, potentes casas en primera línea de mar, un muelle que promete los más excitantes y deslumbrantes placeres,…
Es posible que la ciudad balnearia galesa hubiese sido en algún momento todo eso. En un periplo por el país de hace ahora un año paramos para visitarla, descansando del trayecto, y para comer algo en ella. Las atracciones del muelle, ahora ya no transitable, se reducen a un contundente edificio cerrado a cal y canto de sonoras y llamativas de forma escandalosa máquinas tragaperras, sus comercios lucen decrépitos y hasta se hizo difícil, en una ciudad de su magnitud, encontrar un restaurante potable, que no te cayera al suelo nada más verlo. El paso del tiempo, che.

 

jueves, 30 de julio de 2015

Bert Thomas


Una pregunta que tendría hoy en muchos casos respuesta negativa. Bert Thomas diseñó en 1943 este tipo de carteles dentro de una campaña destinada a focalizar los recursos en el empeño bélico. Es otro de los posters del National Railway Museum de York, recogido en el catálogo de Laurence King de 1992.
 

miércoles, 29 de julio de 2015

Tom Purvis


Como sólo cuelgo dos de la serie de seis, no puede verse que, al margen de individualmente, los posters de Tom Purvis (1931) tienen sentido puestos uno al lado del otro, puesto que ofrecen también una imagen global de diferentes escenas continuas de la costa a la que, claro, se puede llegar gracias al ferrocarril.
Ahora que parece estar acabándose ya el verano, no está de más recordar un poco sus teóricas posibilidades.
(National Railway Museum, York)


 

martes, 28 de julio de 2015

Cayley Robinson


Asociados a idílicos paisajes panorámicos (un valle, una playa) a los que se tiene acceso con unas vacaciones o escapadas en tren, sorprende ver en un anuncio de líneas de ferrocarriles como éste (Cayley Robinson, 1924) un canto al apacible (esa mujer calzándose en el margen inferior izquierdo…) trabajo fabril femenino…
Es la primera selección que hago de entre la colección del National Railway Museum de York, editada en catálogo en 1992 por Laurence King.

 

jueves, 16 de julio de 2015

Vista de París desde las torres de Notre-Dame


Nada: una foto. Para desintoxicar, para olvidar un rato otros asuntos. Se trata de una "vista de París desde las torres de Notre-Dame", Cartier-Bresson, 1953. Con ésta dejo de colgar por aquí fotos del París de Magnum.
 

domingo, 12 de julio de 2015

Construcción de viviendas sociales en la periferia de París


Ahora dudo si la puse ya por aquí. Es otra fotografía del libro de Magnum-París. Es de René Burri, de 1962: “Construcción de viviendas sociales en la periferia de París”. “Accattone”, en la que pensé nada más verla, era de 1961.
 

miércoles, 8 de julio de 2015

Boulevard St. Michel después de los disturbios


Es una foto de Cartier-Bresson, “Boulevard St. Michel después de los disturbios”. La cámara de la señora que hace la foto subida al tronco abatido mientras su acompañante le aguanta el bolso la delata como periodista, pese a que su rostro desencajado, acompañado solidariamente por el de él, la haría, los haría, un matrimonio burgués, del barrio.
Es, en cualquier caso, otra visión, no muy habitual, sobre el mayo del 68 en París

 

lunes, 6 de julio de 2015

Piso Piloto


Paseo a vuelapluma, guiados por Alex Giménez -uno de sus seis comisarios- por “Piso Piloto” (CCCB, hasta el 25 de octubre), una exposición que requiere ir y ver con calma.
Se han propuesto en teoría comparar Barcelona con Medellín, lo cual ya es comparar. Le encuentran un mismo número de habitantes, ser dos ciudades que han salido de dos momentos negros (dictadura franquista, narcotráfico), que tienen limitado su crecimiento por barreras físicas (el mar en Barcelona, los Andes en Medellín) y haber ambas implantado unos espacios públicos que han dignificado buena parte de la ciudad, que estaba en condiciones infrahumanas. Yo creo, no obstante, que lo de Medellín y Barcelona es ciertamente la chispa que permite elaborar la exposición, gracias a que son dos ciudades hermanadas y con inter-ayudas económicas de la administración por ello, pero no lo principal. Porque da pie a una auténtica feria de ideas –de Barcelona y Medallín, pero también de cualquier otro lugar- sobre el tema de la vivienda.
Ese –el problema de la vivienda-, analizado con todo tipo de cifras, es el primer espacio expositivo de “Piso Piloto”, para luego seguir otro enorme espacio, que constituye casi todo el resto de la exposición, con el significativo nombre de “La casa como solución”. Ideas, en ocasiones teóricas, en otras ya con aplicación práctica. Según Giménez, siempre embriones de soluciones.
No las tenía todas conmigo sobre si iba a ser interesante la exposición, y se me han apartado de la cabeza enseguida esos malos pensamientos. Es una visión crítica, alternativa, pero que puede dar pie a algo en verdad fructífero.

Tras las cifras de situación, una serie de expertos explica la situación tras los procesos actuales habidos en la ciudad.

Hay también visiones artísticas, y hasta poéticas, repartidas por la muestra. He fotografiado esa divertida casa para familia con padres separados.

La muestra de las ideas para una solución se estructura a modo de pequeños stands, cubiertos por la típica persiana.
La persiana utilizada, por cierto, forma parte de las ideas: Es la persiana tradicionl, pero se le ha modificado la sección, de forma que permite substituir al típico horroroso plástico que cubre la ropa tendida para que no se moje cuando llueve.

Hay un apartado dedicado a las soluciones alegales del imaginatico y divertido arquitecto sevillano Santiago Cirugeda, presentando (aquí sólo la noticia) proyectos como esta ampliación alegal del volumen de una casa para alojar temporalmente en casa a amigos, mediante la petición de obras e instalación de andamio...donde hacer la habitación.

"Piso Zero", un proyecto (para alojar con lo mínimo a indigentes) que echará a andar en septiembre.

Seminario para recabar ideas que eviten la gentrificación en el barrio de Lavapiés de Madrid.

Este verano, durante la exposición, vecinos del Raval barcelonés con problemas arquitectónicos de cualquier tipo pueden disponer de un "arquitecto de cabecera" (un estudiante de últimos cursos de la carrera) para su solución. Gratuito.

Obra de Adrián Gaitán que trasmite la tensión bajo mínimos de las propuestas. La alfombra está hecha de arena. La lámpara de bolsas de plástico llenas de agua. Nos ha explicado que ya se han reventado tres bolsas, con lo que han tenido que rehacer la alfombra tres veces.

En un gran mapa del área metropolitana, situación de proyectos que podrían emprenderse con el objetivo de obtener, sin reventar nada, las viviendas para las 100.000 personas que vienen diariamente a la ciudad para trabajar y vuelven a marcharse para dormir fuera.

Un proyecto de la Escuela de Arquitectura del Vallés que ha obtenido un premio a la obra más sostenible.

Masovería urbana. Pongamos que necesitas hacer obras en casa. ¿Qué tal alojar en ella a los que se encargarán de la misma?

Cooperativas...

Cooperativas de uso. Los cooperantes comparten ciertas zonas de servicio, por ejemplo.

El resumen con las tres ideas básicas de los proyectos presentados.

ntercambio entre la esfera doméstica y la ciudad. Aquí un salón de una casa se abre a una representación teatral de pequeño formato.

Esta es una escena bastante común en latinamérica...

Todos los objetos de una casa constituye un museo.

Los balcones se suman a la ciudad, o la ciudad entra en las casas por los balcones.

Los tres ejemplos anteriores forman parte de los trabajos pescados por el taller de Xavier Monteys, quien también aparece en un vídeo en la parte inicial de la exposición, sentando vicios de la ciudad actual.

A la salida, bajando por la escalera mecánica del CCCB, he captado esta imagen de niñas filipinas bailando en el patio, mirando en los vidrios de la fachada el reflejo de sus evoluciones. Yo lo sumaría a esa serie de escenas que presentan intercambios entre la esfera doméstica y la ciudad.
 

Christian Boltanski


No suelo prestar demasiada atención a teorías conspiratorias y cosas así. Pero hoy me he puesto a leer el Le Monde Diplomatique de este mes de julio, para seguir la más rabiosa actualidad de forma sosegada y fundamentada, cuando he dado con un artículo que me ha puesto los pelos de punta. Aunque luego ha resultado que sí era de julio, pero del año pasado, eso no quita para que lo que expone, que no sé si ha acabado resolviéndose al 100%, me haya dejado meditando sobre en qué porquería de mundo vivimos y lo poco que nos enteramos de lo que se cuece por las alturas a nuestras espaldas.
Seguro que todo el mundo ha oído o leído algo al respecto, pero de esa manera en que se oyen o leen estas cosas, de forma fragmentada y espaciada, sin llegar nunca a atar cabos sobre todo lo que pasó. Se trata del “accidente” del avión italiano que cayó en junio de 1980 en el mar, a la altura de la isla de Ustica, al norte de Palermo, con 81 personas a bordo.
La historia que reconstruye -con alguna ventana abierta- el periodista Andrea Purgatori va añadiendo aspectos a cada cual más intranquilizante, dando en conjunto la impresión de que estás asistiendo a una de esas películas americanas que no sigo, pero que dejan a la gente electrizada. Militares americanos, belgas, franceses, italianos y belgas o bien se inhiben de forma sospechosa o que se descubre infundada o bien explican historias demenciales sobre el accidente, sin que éste llegue a clarificarse nunca. Grabaciones de diferentes radares de la zona desaparecen cuando más falta hacían. Un avión que, muy dificultosamente, va reconstruyéndose, pero sin piezas del todo definitorias a su alcance. Misteriosas muertes de testigos o protagonistas se suceden desde entonces, como se abren y cierran, a las más altas instancias, oportunidades para investigar de una vez el tema a fondo. En el relato del periodista, todos tienen cosas a ocultar:
- Italia por pasar información y permitir la violación de su espacio aéreo a la Libia de Gadafi simplemente por su dependencia energética.
- Estados Unidos, dando una increíble idea de vigilante que no vigila.
- Libia como instigador indirecto del accidente.
- Francia, posiblemente, por haber alcanzado con su fuego al avión comercial, pensando que lo hacía sobre un caza libio.
En medio de toda esa hipocresía internacional, 81 personas olvidadas. Gente como la propietaria de ese vestido de la foto, que forma parte de una instalación de Christian Boltanski sobre el tema, de la que también se hace eco el número del periódico. Después de todo, ella no pudo volvérselo a poner nunca más.

 

miércoles, 1 de julio de 2015

Le Corbusier

 


Una entrada que no creo que entre en conflicto con la ley mordaza, vergonzosamente entrada en vigor hoy:
Con su poder de concreción, Le Corbusier, en una época (la de la construcción de la casa junto al lago Leman para su madre, que vivió en ella hasta su muerte, pasados los cien años) establece las cinco normas que deben seguir las obras de la arquitectura moderna:
- Pilotes
- Planta libre
- Ventana a lo largo de la fachada
- Fachada libre
- Techo-terraza
Las fotografías de la Villa Le Lac las he sacado de las páginas de despiertaymira (fachada) y mimoa (interior).


Sebastián Loiacono y Albert Bover

Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído e...