Estoy totalmente de acuerdo con la opinión que vertió por aquí Vicenç Furió. Después de leerlo, no iba a ir a ver la exposición del Caixaforum, “Arte y mito. Los dioses del Prado”, pero me incitaron a moverme un poco en este tiempo de tanto confinamiento y acabé cediendo. Es verdad que hay tres José de Ribera muy buenos y hasta descubres un par de pintores españoles que no están nada mal, pero la calidad media de las obras expuestas me ha parecido bajísima. Ahora bien, como señaló Furió, lo que más indigna es que están colgados estos cuadros, pero podrían haberse seleccionado otros, o incluso algún cromo (alguno ya lo parece...), porque no parece importar.
Dirías que lo que se pretende es nombrar y explicar unos cuantos mitos mediante una ilustración, sin detallar nada de lo que intentaron recalcar, los métodos que emplearon sus pintores, lo que acentuaron, ni las razones que tuvieron para acudir al mito. Únicamente, en los plafones y cartelas, una explicación escolar -para escuela elemental, quiero decir, sin profundizar en nada- del fundamento del mito (que si representar a la violencia, que si al amor,...) y luego su relato argumental. Si yo ya me meto unos líos tremendos y no recuerdo nunca quien es la mujer o el hijo de alguien cercano, se entenderá que toda esa información sobre las acciones cruzadas entre las sagas familiares de los dioses es completamente inútil para mi, por lo que enseguida he abandonado la empresa. Desesperante pensar que esto hipotecará hasta mitad de marzo una de las salas de exposiciones más importantes de las que disponemos en Barcelona.
Pero, si se ha hecho la excursión hasta el Caixaforum, existe al menos la oportunidad de ver qué ofrecen ese grupillo de galerías de arte que han surgido por ahí, en la feísima calle México. Y hemos visto un par de sus exposiciones.
En Alalimón Galería, Virginia Rota ofrece en “El mundo al principio” (hasta el 30 de octubre) sus retratos fotográficos de niños -niñas, principalmente- mirando profundamente a la cámara, en ocasiones con semblante desengañado, a veces con ojos acusadores. De lejos parecen retratos de Velázquez.
Y en la Galerie K, Víctor Ramírez expone “Altres passatges” (hasta el 28 de noviembre), unos cuadros llenos de emocionantes grafías, con Walter Benjamin en el retrovisor.
Al menos se compensa mínimamente el esfuerzo y pérdida de tiempo.


























































