lunes, 28 de septiembre de 2020

Nino Migliori


Son fotografías de Nino Migliori. Lo digo satisfecho tras darle cien vueltas a los datos que he ido ampliando poco a poco relativos a lo que mi tableta captó en junio del año pasado. Ahora ya lo puedo decir de corrido, pero no ha sido fácil. Fue en el Macof, Centro della Fotografía Italiana de Brescia, en la muestra “Protagonisti e percorsi della fotografia italiana del secondo novecento”.
Veo que Nino Migliori nació en Bolonia en 1926, con lo que debe tener sus buenos años. Esperemos que con todas las capacidades que demostraba cuando hacía estas extraordinarias fotos.




 

sábado, 26 de septiembre de 2020

Juan Cabré Aguiló


La valla le quedó un tanto extraña, pero resulta bastante curioso ver, aunque sea de pasada, unas cuantas pinturas suyas en el museo que le han dedicado en Calaceite al arqueólogo .


 

martes, 8 de septiembre de 2020

Victor Moriyama

Victor Moriyama (lo confundí con el actualmente expuesto en Foto Colectania y no entendía nada...) documentó para el The New York Times la deforestación del Amazonas y sus fotografías -y comentarios- constituyen una de las exposiciones del VISA pour l’image de este año (visible hasta este domingo 13 en Perpignan).
Explotación de la madera, minería ilegal, pero sobre todo quema indiscriminada para la creación de campos de soja están reduciendo a buen ritmo el pulmón verde del planeta que era la zona del Amazonas. Eso hace que, aunque nos quede lejos, nos afecte sobremanera.
Bolsonaro, desgraciadamente, no parece estar para la labor. ¿Alguien ha reparado del deterioro que en los últimos tiempos han sufrido los guionistas de la película universal? No hacen más que dibujar como gobernantes por aquí y por allá a unos malvados de pacotilla, de una personalidad increíble de tan unidireccional en su estulticia (siempre) y perversidad (en unos cuantos casos).
Hubo un tiempo en el que se escribían papeles de malvado con bastante más garra.


Un campo de soja en el terreno desbrozado de la selva amazónica.

Quemando en beneficio de la ganadería.

Minas ilegales de oro en la parte alta del Amazonas.
 

domingo, 6 de septiembre de 2020

William Klein


Soy de los que supo de William Klein no por sus fotografías, sino por sus películas. Conservo la hoja de sala del Alexis, de ese consistente papel marrón y tintas negras, dedicada a “Qui êtes-vous, Polly Maggoo?” (1966), que iba de moderna a rabiar, y no sé por que otro lado se pudo ver también su película sobre Cassius Clay. Fue bastante más tarde cuando vi por esos mundos de Dios -creo que en Paris- una exposición suya de fotografía que me parece se llamaba “Contacts”, en la que fui tarareando una y otra vez interiormente eso de “Qui êtes-vous, Polly Maggoo?”.
En la sala de exposiciones de La Pedrera le dedican una retrospectiva. Si ya parecen clandestinas sus exposiciones, porque no se ven anunciadas por ningún sitio de la fachada (supongo que para no despistar al visitante más rentable), hay que ver la sensación que es entrar ahora (y hasta el 30 de septiembre) a ver una en el edificio de Gaudí, que está de un desconocido, con todo esto del coronavirus, increíble. Para empezar, han dejado de reservar sitio en la calle para los autobuses de turistas, porque no hay. La tienda y la sala donde se venden las entradas esas carísimas que hace seis meses parecía que las regalasen están abiertas, sus empleados dispuestos a atender a quien les solicite su trabajo, pero desiertas de clientes. Y así.
Ya en la exposición, me entero de varias cosas. La primera, que, nacido en 1928, William Klein debe ser ahora un anciano de unos 92 años. La segunda, que, además de sus etapas “modernas”, que son las que pasé directamente a conocer, y las de modelos femeninas -muy sofisticadas- con las que se acaban las fotos de la muestra, Klein empezó pintando unos cuadros llenos de geometrías coloreadas, luego estilizándose se acercó bastante a Mondrian y, sobre todo -y esa es la parte que más me gusta suya- se dedicó a hacer fotos de mogollón de gente en Nueva York, Paris, Moscú, Roma o Tokio.
En estas fotografías retrata a la multitud, pero suele ser una multitud en la que lo más importante es su dinamismo =hasta el punto de, según como, sacar borrosas por movidas sus figuras-, sin importarle dejar fuera de cuadro sus pies. Cuando destaca algún rostro lo hace acentuando sus muecas, hasta parecer una poco piadosa caricatura. Y, casi siempre, un personaje entre la multitud resulta que mira, él sí serio, no deformado, a cámara.
Para contradecirme y dejar claro que no debe hacérseme mucho caso, la foto que más me ha gustado es esa de Roma, en la que destaca, por la noche, el neón de ese Bar Tabacchi, y en su interior se ve nítidamente a su uniformado camarero tras el mostrador.



 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Ronan Donovan


Suele haber en el Visa pour l’image de Perpignan alguna exposición del National Geographic, y este año le ha tocado a Ronan Donovan, que ha seguido a una familia de lobos árticos.
Son éstas unas bestias muy hermosas (primera foto)...hasta que enseñan los dientes (la segunda foto). En la exposición se ve como han perdido todo respeto por los humanos y entran como Pedro por su casa por campamentos e instalaciones. También se muestra al detalle su trabajo para aislar a algún búfalo de la manada o -presa más fácil- hacerse con alguna cría de búfalo. Es por ello que la manada de búfalos se disponen por el terreno (tercera foto) como si se tratase de una legión romana, a defenderse en grupo compacto.
En el seguimiento de los lobos me he enterado también de la existencia de unas blanquísimas liebres árticas que, para intentar huir de ellos, suben hasta lo más alto de los terrenos. Pero cuando la familia de lobos tiene hambre y se les resiste la caza del bisonte, no desprecian a hacerse con alguna liebre (ultima foto).




 

Emilienne Malfatto


Empiezo a desgranar el Visa pour l’image de este año con las fotos de Irak de Emilienne Malfatto. Las hizo para el Washington Post en enero de este año y casi todas ellas versaban sobre protestas de una población civil que pese a las enormes adversidades, no se deja amilanar.
No obstante, fue sobre todo una fotografía que no hablaba directamente de ese tema de las protestas la que me reconfortó especialmente. Creía que la guerra y la prolongación de estado comatoso que sufre la ciudad de Bagdag había acabado con toda una forma de vida de la mítica ciudad, cuando de repente ayer vi, en la fotografía de ese café del centro histórico, llena de sus parroquianos habituales, que la vida de la ciudad, pese a todos los pesares, sobrevive.
No he encontrado la foto por internet, por lo que cuelgo la que le hice en el Convent des Minimes, descentrando la tableta para intentar que no recogiera muchos reflejos (segunda foto). Para compensar, cuelgo también otra foto suya sobre un café, que no recuerdo se exhibiera en Perpignan (foto 1) y, finalmente, una tercera foto de la fotoperiodista, en ésta ocasión de un tiovivo. Será poco, pero una mínima chispa de vida sigue activa en Irak.



 

martes, 1 de septiembre de 2020

Visa pour l’image de Perpignan


Al acudir al Visa pour l’image de Perpignan vas pasando revista a las desgracias que han tenido lugar durante el año transcurrido desde el certamen anterior, para adivinar a qué nos acercarán sus exposiciones.
Este año la cosecha de desgracias ha sido importante. La primera y gorda que se te viene a la mente ha sido la de la pandemia del Covid-19. Pero se han dado unas cuantas más de esas que han tenido amplio eco en los medios de comunicación, como migraciones y grandes éxodos de refugiados, abusos de la policía norteamericana para con la población de color o represiones contra manifestaciones en, por ejemplo, Hong Kong.
De todas ellas han sacado imágenes los fotógrafos presentes este año en el certamen, al tiempo que otros se han dedicado a documentar temas como las difíciles condiciones de vida en determinas áreas del planeta o los destrozos ecológicos ocasionados por la actividad humana. Aún así, no ha sido esta edición simplificada (debido, cómo no, al Covid-19) el de las de imágenes más cruentas. Un poso de belleza y dignidad se desprendía aún de los reflejos fotográficos de los temas más dolorosos.
En los próximos días iré haciendo entradas sobre alguna de las exposiciones, concentradas este año únicamente en el Convento de las Mínimas, la Caserna Gallieni y el Convento de los Dominicos. La reducción no es dolorosa: no sé si debido a ella la afluencia de visitantes ha sido -por lo menos hoy- muy inferior a lo habitual, con lo que se puede ver todo con mayor tranquilidad, y no se alcanza la fatiga que sobreviene habitualmente si se quiere recorrer en un solo día todas las exposiciones.
En las imágenes, el cartel oficial del festival y unos policías viendo una exposición sobre la marginación de las mujeres en las cárceles francesas (tras habérselos podido ver, precisamente, mirando una exposición sobre la violencia policial en Norteamérica).


 

Sebastián Loiacono y Albert Bover

Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído e...