domingo, 27 de agosto de 2017

Imaginería en el Museu Marés

Con el recorrido que -muy inteligentemente- hicieron por sus obras (que diría sufrieron, de paso, una buena selección), su reducido precio de entrada y su ubicación tan céntrica, no entiendo cómo el Museu Frederic Mares no está ahora siempre colapsado. Si estuviera en París, por ejemplo, seguro que sería una etapa imprescindible de la visita a la ciudad.
Sólo su abundante colección de imaginería religiosa medieval en madera ya justificaría, a mi gusto, la recomendación de su visita, que la tranquilidad que ofrece eso de que esté prácticamente vacío acrecienta un montón.



Aunque no lo aparenta, se ve que se trata de un niño Jesús.

Y otro, el pobre con esos ojos de alucinado.

En ésta los dos ofrecen un semblante divertido.

En cambio ésta más cariacontecido.




Un calvario.

Y ésta pertenecía a la colección de Oleguer Junyent, y ahora está en la pequeña muestra a él dedicada. La cara de la virgen parece muy retocada, lo que le da un aire algo de extraterrestre.
 

Les maletas de Walter Benjamin. Dispositius migratori

Al Arts Santa Mònica (hasta el 24 de septiembre) ha ido a parar la exposición "Les maletas de Walter Benjamin. Dispositius migratoris", que ya pude ver en la impresionante estación de tren de Portbou, donde, desde luego, adquiría mucho más sentido.
Maletas cargadas de pesadas piedras, alambradas,... son los elementos en que pensaron los alumnos de diferentes escuelas de arte cuando se les planteó el tema. Mirándolas de refilón de nuevo el otro día, sin entrar a saco en ellas, viendo las dos fotos que yo también fotografié y que ahora adjunto, que fueron realmente las que me llamaron la atención y hasta abrieron el sentimiento, me salió una reflexión, que traslado aquí:
Ver esa desgraciada gente cargando sus bártulos, apoyándose en un rincón esperando a ver qué van a decidir sobre su futuro. Eso sí que te trasmite directamente la angustia de esa obligada -y a lo bestia: para poder seguir viviendo- emigración. Todo lo demás, por muy atinadas que puedan ser las aproximaciones, no dejan de ser elucubraciones mentales. Ideas estéticas más o menos felices, que nunca llegan a captar la realidad.
Aunque, escribiéndolo ahora, pienso en el "Guernica" de Picasso, en "El grito" de Munch, en alguno de los últimos autorretratos de Rembrandt, y me digo que no siempre eso es así...


Las fotografías -que formaban parte de una obra de la que no me fijé en su conjunto- de que hablo.

Una de las obras expuestas.

 

sábado, 26 de agosto de 2017

Oleguer Junyent


La exposición de Oleguer Junyent en el Arxiu Fotogràfic de Barcelona se puede complementar con la que hacen a la vez en el Museo Marés. Junyent tenía aficiones coleccionistas similares a las de Frederic Marés, y el Museo de éste último atesora varias piezas suyas, que se exhiben ahora agrupadas y junto a alguna adicional, prestada para la ocasión por la familia.
Pero lo que más me ha interesado de la pequeña sección ha sido, posiblemente, el audiovisual que habla de los viajes en el Catalonia, un barco de bandera danesa que compró Cambó, y con el que hizo algún viaje por el Mediterráneo con Junyent. Aparecen en él unas fotografías muy interesantes, junto a unas cuantas acuarelas efectuadas de las que cuelgo aquí alguna.


El yate que compró Cambó en Dinamarca.

Acuarelas de Junyent efectuadas durante la travesía.







 

viernes, 25 de agosto de 2017

Roda el mon, i torna al Born

Un escenógrafo y acaudalado barcelonés, Oleguer Junyent, amigo del más acaudalado aún Francesc Cambó, partió en 1908 a dar una vuelta al mundo con su acaudalado amigo, el industrial textil Marià Recolons. Durante este viaje realizó dibujos, acuarelas y fotografías, que luego recogió en su libro "Roda el mon, i torna al Born", y ahora, hasta el 7 de enero, presenta el Arxiu Fotogràfic de Barcelona.
Las fotografías, de variados países del mundo de entonces, están bien, si bien personalmente encuentro que se centra demasiado en retratar los grandes monumentos que, en general, han permanecido hasta nuestros días, mientras que yo habría preferido que captase mucho más la vida de todos esos sitios en esa época.
En cambio, me han encantado sus apuntes sobre la vida a bordo de los barcos de las innumerables navieras de las que tuvieron que hacer uso.


Ruta del viajecito de marras. No está mal. Porque me da un poco de pereza, que si no...

La estatua de Lesseps en el puerto de El Cairo. ¿Seguirá ahí?


Arriba de la pirámide.

Al fondo, membrete de uno de los papeles de la naviera de turno.




Mercado del pescado en Corea.

Winnipeg, en Canadá.

El libro de marras. Aunque oyendo alguna de sus frases en el audiovisual de la exposición no me han entrado muchas ganas de leerlo.
 

lunes, 21 de agosto de 2017

Edward S. Curtis


Los arreglos de fotos vienen de antiguo, por mucho que sea ahora mismo la inflación de propuestas que aparecen tan inocentemente por el ordenador, diciéndote lo fácil que es con el sistema anunciado borrar al molesto ruido que se ha colado en forma de personas indeseadas en la foto de tu novia en la playa, y lo bien que puedes fardar entonces de haber estado en un paraíso practicamente virginal.
En el libro “Edward S. Curtis” (Taschen, 2004), del que colgué el otro día unas pocas imágenes, aparecen estas dos ilustrativas fotografías, realizadas en 1910. La primera, la original, está custodiada en la Biblioteca del Congreso americano, y deja ver ese rotundo despertador que tenian los indios retratados en el medio de su tienda. En la inferior, que aparece en el libro que editó Curtis sobre los indios americanos, borró el despertador –muy parecido, por cierto, a uno muy escandaloso que utilizaba yo de joven- para preservar al completo el rústico ambiente que quería trasmitir.

 

sábado, 19 de agosto de 2017

Edward S. Curtis

Otro libro de fotografías traído de la biblioteca para verlo con calma: Hans Christian Adam. “Edward S. Curtis” (Taschen, 2004). Por las fechas en que vivió Curtis supongo que los personajes que encontró e inmortalizó en sus viajes por todo el oeste americano ya debían ser el resto del naufragio. Un mucho de puesta en escena y caracterización debía acompañar a las sesiones. Pero, así y todo, mirando sus fotos, una cierta conexión con un mundo aún lleno de carácter y orgullo se produce.

La portada del libro, con la foto de Toro Sentado, de 1908.

Un autorretrato de Edward S. Curtis.

Un apache. fotografiado en 1906. El cine no nos ha dado muchas imágenes así, de no ser yendo por los Mares del Sur..

Riñón Amarillo (1910)

Un "Cañón de Chelly" (1904) digno de John Ford.
 

jueves, 10 de agosto de 2017

Léxico Familiar. Paula Rego

Mi conclusión personal sería que se trata de una exposición importante, muy completa, y es un orgullo que sea en Barcelona (La Virreina) dónde puede verse, pero a la vez que es una de esas de las que sales con alivio, con ganas de respirar. Y es que "Léxico Familiar. Paula Rego" (hasta el 8 de octubre) es un buen ejemplo de los temas que expone crudamente en sus obras esta pintora de la Escuela de Londres: Los virados en pesadillescos de conocidos cuentos y libros, pero también los de la cerrazón religiosa, del aborto, etc.

Está borrosa, pero es que me apresuré a sacar está chocante imagen de esta pareja musulmana retratándose precisamente delante de este cuadro.

Dos amores. Uno de ellos lo sostiene ella en jarras.

Personajes que emprenden vuelo como las brujas de Goya.


La madre de Caperucita Roja mata al lobo y envuelve luego su cuello vistiendo su piel.

Un cuadro de la sala con visiones de políticos.


Aire de cine americano en esta ilustración.


De la serie sobre el aborto.


 

martes, 1 de agosto de 2017

Jordi Savall en el Grec


Anoche cerró el Grec de Montjuic hasta la próxima temporada, y lo hizo con un viaje musical siguiendo las huellas de Ibn Battuta en el siglo XIV, con 17 músicos y cantantes de Hesperion XXI dirigidos por Jordi Savall.
Salimos de Tánger, para cruzar todo el Mediterráneo, con una excursión previa al Malí, yendo a parar a Siria, Anatolia, Constantinopla, Península Arábiga, Yemen (desde donde cruzamos a tierras africanas) y, finalmente, llegamos al Asia Central. Se habría podido llegar hasta la India y más allá, pero ya fue más que suficiente. Como bis, acabaron interpretando una magnífica canción popular, como explicó Savall, típica de todo el Mediterráneo -en algún país convertida en canción de cuna-. Primero se oyó en la versión de cada uno de esos países, para luego ser interpretada con todas ellas al unísono, diciéndonos que la música puede ser -como decía el programa y recalcó Savall, en medio del correspondiente aplauso del público- un magnífico instrumento de entendimiento y unidad entre la gente de todo el mundo.
Para alcanzar la perfección sólo eché en falta que se hubiera levantado un poco de brisa, llevándose la fastidiosa humedad que reinaba sobre el lleno a rebosar hemiciclo.
(No llevé cámara, y me he pasado un buen rato, sin resultados, buscando alguna foto del concierto, o en su defecto, del conjunto en una formación parecida a la de anoche, pero no ha habido manera. En todo caso aparecen centradas en Savall, ayer con una chilaba corta azul que más daba la impresión de un sobretodo de droguero que otra cosa. No es que menoscabe la tarea de este hombre, cuyas cosas me parecen todas ellas magníficas, pero es que ayer ejerció más que nunca como hombre de conjunto, dejando paso a otros protagonistas como, para mi gusto, el músico de Mali, con no sé si sería una enorme Kora, que imprimió su tono y ritmo a las partes más hermosas y vivas del concierto. Finalmente cuelgo una imagen del Grec de nuestro bien amado ayuntamiento -para que no falte la nota personal de autobombo que preside esto del FB, yo soy ese de la fila quince que levanta la mano izquierda-, una portada del disco de la música tocada y una Kora -sacada de la página de Instrumundo-, similar al instrumento visto y oído anoche, sea ese o no)



 

Sebastián Loiacono y Albert Bover

Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído e...