Salir de ver, por fin, el Pabellón de los Distinguidos del Pere Mata de Reus, donde luce Domènec i Montaner y todos sus artistas asociados (a cargo de las piezas cerámicas, de forja, vitrales, marquetería, tejidos,...). Empezaré hoy colgando detalles de coloridos primeros planos y más adelante iré haciendo zoom en retroceso, hasta llegar a algún plano general. Todo exquisita y funcionalmente proyectado y ahora muy bien restaurado, ya reservado sólo para visitas.
sábado, 27 de abril de 2019
miércoles, 10 de abril de 2019
Miquel Farré en Zara
A ver, a santo de qué, habría tenido ganas yo de entrar en el Zara que ocupa ahora el edificio del BBVA de la plaza Cataluña. Paso por ahí y procuro no mirar demasiado, aunque aún es peor si lanzas entonces la vista al frente, hacia el escandalosamente florido “Desigual” que ocupa los espacios de la antigua Caja de Madrid, más antiguamente aún Café de La Luna.
Pero hoy, circulando justo por su vera, un amigo me ha preguntado si había visto alguna vez su escalera, repleta de curiosas pinturas: allá dentro que nos tienes. Le pregunto, al entrar, si se refería a la gran sala del banco, siempre espectaculares, pero negando con la cabeza se dirige hacia la Izquierda. Enfrente de los ascensores, una escalera -muy interesante, por cierto. Pero además, en sus paredes, recorriendo los tramos de entre los tres pisos, pinturas época, que hablan de las actividades bancarias y los campos a los que, en teoría, finanzan: fábricas, plantaciones agrarias, transportes, comercios,...
Un rincón, poco conocido, a explorar.
jueves, 4 de abril de 2019
Carlos Pablo Ripamonte
Los cowboys norteamericanos y el western en general tuvieron a pintores como Remington para inmortalizarse, rematando la jugada unos cuantos buenos cineastas. Ignoro si Carlos Pablo Ripamonte sería su equivalente, pintando a las gentes y paisajes equivalentes argentinos. Echando un vistazo a Google Images me da esa impresión. En el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires pesqué este solitario cuadro suyo.
miércoles, 3 de abril de 2019
Sociedad deportiva
Sí, pero no. Son fotografías variadas, una buena parte de ellas centradas en actividades deportivas, que tienen en común haber captado escenas “pintorescas” de principio del siglo XX. Se pueden ver en el edificio del reloj de la Escuela Industrial hasta final de mayo.
Hoy mismo veía las actividades que ofrecía un centro social cercano a ese espacio y he llegado a una misma conclusión: Me da la impresión de que hay una tendencia clara, ahora mismo, por agradar, de forma acrítica, liviana, sin hacer pensar de no ser siguiendo una corriente global, a la gente. Ya sea para que acudan a unas clases de cualquier tipo de baile, macramé o cuidado corporal, como las que ofrecen en ese centro social de barrio y en casi todos los demás, ya sea para que salgan contentos de ver unas fotos que te ensanchan, tras el asombro, la sonrisa de la cara.
En ninguna de esas propuestas se busca -¡vade retro Satanás!- inducir a una mirada crítica, dar a conocer para reivindicarlo un movimiento o artista que haya podido pasar desapercibido, cosas así. Todo eso, si no es acompañando una de las tendencias mayoritarias actualmente fomentadas, modeladas, divulgadas y hechas expandirse como dogma universal, parecen haber pasado a ser pasto del pasado, reñido con hoy en día. Y eso no puede dar como resultado, me temo, más que una sociedad conformista (colectiva y uniformemente reivindicativa en lo que toca me resulta igual de falso).
No quiere eso decir que no haya en la muestra fotografías que, como esas de la Barcelona de esa época, te dejen boquiabierto. Pero no he visto ningún discurso detrás. Podían ser tanto esas como otras.
Berenice Abbott
Después de haber visto hará un mes en la Filmoteca el magnífico documental sobre Berenice Abbott, que te da a conocer muy bien las marcadas etapas de sus fotografías, la exposición de la Mapfre en la Casa Garriga Nogués (hasta el 29 de mayo: luego pasará a la sede madrileña) ya no me ha impresionado lo que pensaba.
Te presenta, claro, obras espléndidas (para mí alguno de sus famosos retratos, escogidas fotografías de Nueva York como la de Wall Street -con sus detalles de gente de la época paseando por la calle- o la vista nocturna de la ciudad, pero sobre todo la colección de sus abigarrados comercios de los años 30) pero, dicho esto, hasta le pondría alguna objeción a su planteamiento. Me parece que hubiera preferido una mayor selección de, por ejemplo, sus series de grandes edificios neoyorquinos. Ahora, el ver tantos parecidos, sólo el edificio, sin vida, uno al lado del otro, su repetición me cansó un poco y me dio ocasión a pensar esas cosas sobre lo difícil que es sacar de forma limpia, sin ese antinatural gesto torcido hacia arriba, que los presenta deformados, a los rascacielos.
Aventuro esta crítica para sembrar polémica sobre una exposición que debe verse. Pero algo debe haber de lo que digo cuando no es esa serie ni ninguno de sus elementos los escogidos para dar a conocer o destacar de entre la colección. Las obras que suelen ponerse con este objetivo son las de la Penn Station, vistas genéricas de NY, algún retrato o las de comercios como esa ferretería que, colocada como vinilo envolviendo las paredes del ascensor de la galería, debe ser ahora mismo una de las más fotografiadas.
¿Por qué te atrae esta fotografía de Wall Street? Yo lo tengo clarísimo: Por la vida que le insuflan esos paseantes...
Ésta no está entre mis preferidas, pero la cuelgo aquí porque seguro debió ser una de las primeras de la colección de Farinera Borda.
La foto utilizada para forrar el ascensor.
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