martes, 28 de noviembre de 2017

Sumeria y el paradigma moderno

Un busto sumerio que realmente influyó en escultores modernos de lo lindo.

La primera impresión es que la idea de la exposición de la Fundació Miró, "Sumeria y el paradigma moderno" (hasta el 21 de enero) puede ser sumamente productiva. Se trata de hacer notar la influencia que el arte sumerio tuvo en la vanguardia europea del siglo XX. Luego la cosa sabe a poco. Va de menos a más, pero cuando parece que está entrando en materia resulta que ya estás en su final.
Se inicia con revistas pioneras en unas vitrinas de una sala bastante desangelada, sigue otra sala donde, quizás, lo que destacan son unos planos de Le Corbusier reproduciendo el Zigurat. Luego una gran sala doble o triple, con sellos sumarios, piezas de Michaux al modo de la escritura cuneiforme, una secuencia del "Film" de Samuel Bekett con Buster Keaton, cosas de Miró, Alberto Giacometti, Henri Moore y bustos sumerios muy interesantes. Y entonces se acaba.

Un sello cilíndrico sumerio. Los primeros "reproductores de imágenes".

Éste un sello que actuaba por presión.

Las piezas de Michaux posiblemente incluidas por la escritura cuneiforme.


La falta sumeria, que me ha recordado a la de los derviches.


 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Ramon Llovet

La galería Joan Gaspar dedica al pintor Ramón Llovet una exposición (hasta el 1 de diciembre) con motivo de su centenario. La verdad es que los óleos expuestos de su retrospectiva no me interesaron demasiado. No empiezan mal, pero luego, a medida que pasan los años, entra en unos estilos que me resultan hasta horrorosos. Pero otra cosa son los dibujos que están expuestos en unas vitrinas (de ahí los reflejos) en la planta baja, nada más entrar en la galería.






 

sábado, 25 de noviembre de 2017

En la Esther Monturiol


Ayer, en la Esther Monturiol, inauguración de su ya tradicional muestra de pequeño formato, cara a Navidades. Habrá que volver otro día, fuera del bullicio, para ver una a una las obras de los numerosísimos y variados autores, pero en una visión general me sorprendió dar con un pintor del que lo desconocía todo, que me encantó:
En la planta baja, en un rincón, una obra de mayor tamaño que la media (primera foto) que me recuerda a las obras del Realismo Soviético, pero pasado por la ligereza del esbozo, de lo inacabado. Subimos al altillo y allí otra obra de similar tamaño, representando a una aglomeración de gente por la noche, contemplando el cielo. Nos preguntamos si será del mismo pintor. En esa misma planta, la sorpresa del inusitado tema de otra, ya de menor tamaño, una acumulación de monjas en ambiente nocturno. Miramos los catálogos del altillo y ¡diana! : se trata del mismo pintor, Sacris. Bajamos y más satisfacción al comprobar, en un catálogo de los que se pueden consultar del primer paño de pared vemos confirmado que el primer cuadro también es de Sacris.
Pero ahí no acaba la cosa. En el paño opuesto de pared, de pasada, nos llama la atención otro pequeño cuadro, bien ejecutado, por su temática. En un espacio destartalado, una bañera con ocupante. A su lado, quien podría ser un artesano. Mirando el catálogo de las obras de ese lago: ¡Sacris!





 

martes, 21 de noviembre de 2017

Am´rica invertida (Torres García)


Postals - 259
Torres-García, Joaquín.- "América invertida" (1943). Montevideo, Museo Torres-García
El sur también existe...

 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Juana Biarnés


"¡Tal como éramos!" Así resumí el otro día la impresión que me causó la exposición de fotografías de Joana Biarnés, "A contracorriente" (hasta el 2 de abril) en el Palau Robert. Jugaba con ventaja. Todos éramos de una generación para la cual las piezas de esa foto-reportera de la época del desarrollismo nos llevaban a un mundo -inefable- que forró las paredes de nuestra memoria.

Las riadas del 62.


Expectación por la presencia en Barcelona de Simón Templar, "El Santo".

A la izquierda un tullido dirige la circulación en el sitio en el que un accidente le privó de su pierna (en una pared colindante se muestra una foto de unas obras: un trabajador que está haciendo un agujero en la tierra con una pala es minusválido y tiene una sola pierna...). A la derecha el triunfo del dinero.



 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Joan Ponç. Diabolo

Franqueada la entrada de la calle (con unos securatas que tanto para entrar como para salir te miran como a un bicho raro, y te dirigen como si fueras un animal peligroso por caminos entre campos de minas: ridículo), unas chicas muy amables de la Fundación te reciben ya arriba. Esta foto preside la primera sala.


Hay momentos en que te sitúas delante de la entrada de La Pedrera y absolutamente nada te indica que ahí puedes ver una exposición como la actual, "Joan Ponç. Diabolo" (hasta el 4 de febrero). Sólo un artilugio metálico portátil del tamaño de una persona ahí afuera colocado avisa, en una de sus tres mini pantallas, de forma alternativa, del evento. No se me ocurre otra cosa que pensar que prefieren que la gente que pase por ahí visite las golfas y azotea de Gaudí, pagando un precio mucho más elevado del que han de pagar para la entrada al piso principal donde ver la exposición.
Así pues, tenemos en La Pedrera una exposición casi clandestina de Ponç, sin reclamos exteriores. Curioso. Es como si en la Tate Britain o en el Pompidou hubieran decidido no poner ningún cartel exterior anunciando su retrospectiva de David Hockney, o si en el Grand Palais voluntariamente dejaran que la gente atraída por la exposición Gauguin tuviera que investigar a qué sitio en concreto dirigirse.
Dicho esto, es una exposición extensa, que te aclara muchas cosas sobre el personaje. El que varias de las cosas que se empeñó en hacer en algún periodo de su vida no tengan en mi opinión la fuerza de sus trabajos de los primeros años (periodo de formación al margen) y que también opine que se acercan peligrosamente a obras de galerías de segundo orden, siendo propias de pintor mediocre con ganas d'épater, no quita que ésta sea una de las citas artísticas actuales en Barcelona a no olvidar.
Para no salir con mala impresión, en la última sala se suceden unos cuantos cuadros que son, para mí, de dudoso gusto. Pero, en una mesa central de la misma sala pueden verse y admirarse las pequeñas tablas de madera de sus póstumas "Capses secretes", en las que, aunque vuelva a sus monstruos iniciales, lo haga con un espíritu similar al que en su momento los originó. O así me lo ha parecido.

De su primera obra ya totalmente personal.


"La mosca". ¿Qué tipo de delirium tremens debía perturbar sus sueños?
ç

Una oreja de una de sus etapas finales, en que debió intentar otras cosas. Sin ningún acierto, para mi gusto.

La sala final. En la mesa central, las pequeñas tablas de las "Cajas secretas".

Detalle de una de las tablas de las "Capses secretes".
 

Sebastián Loiacono y Albert Bover

Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído e...