domingo, 29 de marzo de 2015

Cartier-Bresson


He buscado con ahínco una espléndida fotografía de Marc Riboud, de 1953, representando una barcaza, en un tramo urbano del río, exhibiendo toda la colada extendida al viento, porque quería ofrecérsela a mis lavanderas preferidas. Era la forma de empezar colgando por aquí alguna fotografía del catálogo de la exposición “París, Magnum”, editado por aquí por La Fábrica. Pero no la he encontrado, y como está colocada ocupando una enorme doble página, no me cabe en el scanner.
Puestos así, he pasado unas pocas páginas, y me he dado con esta fotografía, en absoluto tan centelleante, de Henry Cartier-Bresson, (“El muelle Saint-Bernard, cerca de la estación de Austerlitz”, 1932). No llama tanto la atención, no, si bien esos dos caballeretes con sus abrigos y sombreros oscuros en un día gris, observando, ociosos, las vías del tren, tienen su qué. ¿Sería un domingo? ¿No tendrían trabajo? ¿Estarán jubilados?
Por un motivo nimio, como la coincidencia de la curiosidad al descubrir unas vías que se hunden en un túnel, y queda claro que en absoluto por ningún asomo de frescura artística, de descubrimiento del instante decisivo, la foto me ha llevado a esta otra que saqué hace unas semanas, en Montjuic, cuando visualicé un espacio, ya antiguo, que sólo conocía por las lecturas de periódicos. Es el ramal de tren que llega al puerto.


 

sábado, 28 de marzo de 2015

Hagadàs Barcelona

Adecentando la casa para la fiesta.

Hoy sábado, magnífico día primaveral, convertía en ideal el paseo con el objetivo marcado de alcanzar el MUHBA, donde la exposición “Hagadàs Barcelona. L’esplendor jueu del gòtic català” ofrecía un día de puertas abiertas. En esas condiciones, el ratio calidad/precio de la actividad era infinito. Pero como se da el caso de que también el valor absoluto de la exposición es muy alto, recomiendo encarecidamente ir, ya sea aprovechando que mañana domingo sigue la política de puertas abiertas, o bien más tarde (hasta el 5 de julio), ya sin ella.
Nada más entrar uno se entera bien enterado de que la cosa va de unos libritos ilustrados llenos de historias que se leían en la edad media, durante la pascua hebrea. Y ahí, en las ilustraciones, reside buena parte de su interés. La exposición está muy didácticamente expuesta. Primero explica lo anterior, haciendo hincapié en las similitudes entre las narraciones cristianas y judías, y luego pasa a mostrar diferentes tipos de Hagadás. Hay ejemplares de los libritos, si bien expuestos en urnas cerradas. Las fotos las he hecho de paneles amplificadores y de las visiones posibles de la extraordinariamente decorada Hagadá de Barcelona, que se puede y recomiendo ver con calma en un visor preparado para ello. No están muy allá, porque las he hecho rápido por si me decían que no podía hacer fotos, pero yo creo que ya son suficientes para incitar a ir raudo a ver la exposición.

Preparando los manjares. Habla la exposición del origen de la palabra "pascua"...

El pan... y el vino. La última cena era una celebración pascual.

Detalle de una ilustración de la Hagada de Barcelona.



Las increibles decoraciones que envuelven las narraciones de la Hagada de Barcelona.



Otro detalle de los márgenes decorados del Hagada de Barcelona.

Con todo el aspecto de una moderna acuarela

Ilustración sobre una plaga: langostas.

Otra plaga.

Los artífices de la magnífica exposición.
 

martes, 24 de marzo de 2015

María Lassing: pintar a través de las sensaciones

Su autorretrato de 1942.

Ha sido una suerte ver la exposición de “Maria Lassing (Fundació Antoni Tàpies, hasta el 31 de mayo) tras la introducción de Laurence Rassel, directora de la Fundació y comisaria de la muestra, porque, de no haber sido por ello, lo más seguro es que hubiera mirado alguno de los cuadros de sus inicios, quizás el último (en el caso de haber averiguado que era realmente el último de sus autorretratos), y huido despavorido ante la intrínseca fealdad de sus cuadros y de los colores empleados en ellos.
Siguen siendo cuadros los suyos que en general no miraría con mucha frecuencia, que incluso en buena parte evitaría, pero por lo menos ahora doy una razón de ser a esas figuras que, sin otra explicación por el medio, vería como un proceso de degradación y, en algún caso, de distorsión hasta el monigote grotesco.
Toda la planta se reserva para sus autorretratos (en amplio sentido, con el aditamento de vistos y pintados a través de su “conciencia corporal”), mientras los cuadros de la planta baja intentan reflejar, básicamente, su relación con las máquinas y con los animales.


Es una suerte verla riendo en esta foto con todos los reflejos de la vitrina que la contiene, porque salvo algún posible guiño paródico, no son risas precisamente lo que sus cuadros provocan.

972. Ese palo le atraviesa, no sabemos si con o sin dolor. Atrás, dibujada, su madre, muerta hacía poco, que parece protegerla con sus manos, aunque asuste un poco...

Un doble autorretrato, ya del siglo XXI. Ella y su sensación.

Varios cuadros con autorretratos distorsionados como éstos. El de la izquierda, sintiendo extraño un ojo. El de la derecha, sintiendo, básicamente, que su barriga lo domina todo.


Como cyborg.

Algo así como "la reja del lenguaje".


"Yo como vaca alpina".



De un video suyo: "Quiromancia. Canción de la chica gorda"

Su último autorretrato, de 2010. Tenía 91 años.

Vista genérica de la gran sala de la Fundació
 

sábado, 21 de marzo de 2015

Leopoldo Pomés


Un espejismo, pero esta mañana he quedado orgulloso del trozo de Barcelona visitado. Primero (habrá álbum,,,) la planta alta de Vinçon, la casi no visitada. A continuación, la exposición de Leopoldo Pomés en La Pedrera (hasta el 12 de julio). ¡Qué nivel! Una mañana radiante, pese a lo cubierto del día.
Hay que resistir el apabullante recorrido inicial de las fotografías de Pomés, a cada una más impresionante, y pararse a ver, a mitad exposición, el documental a base de entrevista que le ha hecho su hijo Poldo. Treinta minutos rodados en su casa de Gracia, que dan buena cuenta de las características del personaje: Su gusto por la mirada, su gusto por la perfección hasta en la cosa más –en principio- irrelevante, su gusto por la pasión y la inteligencia.
Respecto a las fotografías de Barcelona años 50 y las de toreo, una pizca de satisfacción personal: 1994. Martí Rom y yo íbamos a visitar desde semana santa hasta el verano a Pomés (y Karin Leiz) un montón de veces a su estudio de Josep Tarradellas, entrevistándolo para la monografía (un libro y un documental) que sobre él elaboramos ese año para la Associació d’Enginyers. En esa época no hacía (o no publicaba) apenas fotos, de no ser las plenamente ligadas a los trabajos del Studio Pomés. Pero para el libro (que contaría más tarde con colaboraciones de nada menos que, entre otros, Federico Correa, Luis Goytisolo, Eduardo Mendoza, Joan Perucho, Marta Pesarrodona o Xavier Valls) fuimos rastreando todos sus intentos iniciales. Le recuerdo abriendo unos cajones y sacando, se su parte más profunda, esas extraordinarias fotos que había hecho para ese frustrado libro sobre el mundo de los toros que iba a escribir Hemingway, o esas otras no menos buenas sobre la Barcelona de los años 50 destinadas a un libro aparcado por el socio de Carlos Barral. No será así, pero tenemos la íntima e inmodesta impresión de que avivamos un poco un fuego que permanecía encendido, pero casi inactivo. Poco después se publicó un libro sobre las primeras. Las otras han debido esperar hasta hace un par de años.
La fotografía, con Pomés y la imagen de la exposición, sacada de “Núvol”, es de Pepe Encinas.
He visto que por la red corre el documental que constituía, junto al libro, la monografía, aunque le hayan mutilado totalmente los títulos de crédito y no conste ni su realizador (Martí Rom) ni su productor (Cineclub Associació d’Enginyers). Aquí va el enlace:

 

lunes, 16 de marzo de 2015

Limbo (José Luis Revuelta)


Dice Joselure de "Limbo", su proyecto fotográfico que más me interesa (dentro de una obra que ya se sale por todas sus costuras), y que sigue la línea de las primeras fotos que le vi:
"Hay un momento en las obras de reforma, cuando se acometen cambios, que como los objetos arrojados en dirección opuesta a la fuerza de la gravedad, los espacios llegan al punto de suspensión. Un momento en el tiempo en que dejan de ser lo que hemos conocido y no nos muestran señal alguna de lo que serán. Retrato a los soberanos de estos reinos. Moradores de un limbo."
La imagen que acompaña a esta entrada se la he pescado de su muro, donde colgó una foto de una visita de obra que estaba haciendo, el 20 de enero de 2012.
Pero hay que ver cómo ha derivado la cosa hasta el proyecto actual, viendo lo que nos presenta de él en este enlace:

 

lunes, 2 de marzo de 2015

Buena Vista Social Club


Uno de los “Je me souviens” del número 1000 de “Les Inrockuptibles” dice mucho sobre la evolución de la apreciación de los del Buena Vista Social Club. Traduzco:
“Me acuerdo de esa tarde de domingo pasada en el modesto apartamento de Ibrahim Ferrer en La Habana, bebiendo ron Legendario, fumando Cohibas, bailando boleros con su mujer, su hija, sus nietas, oyendo sus crepitantes viejos discos de vinilo. Recuerdo una vieja nevera que tosía en la cocina. Algunos días más tarde, sorprendía a Ibrahim encerando zapatos en la acera para complementar su escueta pensión de jubilado. Cuatro años más tarde, después del triunfo de Buena Vista Social Club, después de los conciertos del Carnegie Hall, del Olympia, el Budokan, Ibrahim inauguraba su nueva casa en el barrio residencial de Vedado, con piscina y una cocina equipada en la que tronaba una inmensa y flamante nevera nueva.” (Francis Dordor. Foto Youri Lenquette)

 

Sebastián Loiacono y Albert Bover

Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído e...