Uno de los “Je me souviens” del número 1000 de “Les Inrockuptibles” dice mucho sobre la evolución de la apreciación de los del Buena Vista Social Club. Traduzco:
“Me acuerdo de esa tarde de domingo pasada en el modesto apartamento de Ibrahim Ferrer en La Habana, bebiendo ron Legendario, fumando Cohibas, bailando boleros con su mujer, su hija, sus nietas, oyendo sus crepitantes viejos discos de vinilo. Recuerdo una vieja nevera que tosía en la cocina. Algunos días más tarde, sorprendía a Ibrahim encerando zapatos en la acera para complementar su escueta pensión de jubilado. Cuatro años más tarde, después del triunfo de Buena Vista Social Club, después de los conciertos del Carnegie Hall, del Olympia, el Budokan, Ibrahim inauguraba su nueva casa en el barrio residencial de Vedado, con piscina y una cocina equipada en la que tronaba una inmensa y flamante nevera nueva.” (Francis Dordor. Foto Youri Lenquette)

No hay comentarios:
Publicar un comentario