miércoles, 31 de diciembre de 2025

Vuillard & Co

Diría que al menos las cuatro primeras corresponden a fotos de cuadros de Vuillard. La quinta ya me hace dudar: quizás sea de otro, que pintó también el último.

Resultó ser de Ker Xavier Roussel

Vuillard

Retrato de Vuillard por Bonnard

Vuillard

Vuillard

Vuillard

 

domingo, 28 de diciembre de 2025

Imperium

Todos sabemos que lo que ha quedado por aquí de la época romana refleja poco el esplendor del mundo clásico que sí se detecta, por ejemplo, en lo que ha llegado hasta nuestros días por Italia.
Pero el Museu d’Arqueología de Catalunya ha recogido, clasificado y exhibe en su exposición “Imperium. Històries romanes” muchos elementos hallados por toda la Península, de forma que, además de admirarlos per se, te dan una idea de las diferentes características (en sus apartados sobre ‘Negotium’, ‘Otium’, ‘Potestas’, ‘Mulier’, etc) de toda una perdida sociedad.

La exposición, nueva disposición de su colección del mundo Romano peninsular, ocupa dos plantas de la parte central del museo.


Cazo para la recogida del mineral (dentro del apartado de ‘Negotium’, claro.

Tres tipos de ánforas, para diferentes usos.

Un mural encontrado en Empuries, de donde he visto que procede la mayor parte de los fondos.


Este mural, encontrado en una casa noble de Barcelona, lo iluminan y colorean completando los restos rescatados.
Un letrero me ha desengañado un poco posteriormente a definir este trozo del mural como el más destacable de los originales. Según he entendido, se trata de una réplica, estando su original en restauración.







Piranesi como ejemplo de heredero de la cultura romana.
 

martes, 23 de diciembre de 2025

Albert Bover y Paulina Arnal en el Byron


Las comedias musicales, o simplemente esas películas norteamericanas -digamos de los 50 a los 80- en las que una señora agarra un micrófono y se pone a cantar en inglés de forma interminable con mucho sentimiento, no se han hecho para mí.
La pregunta consecuente sería entonces qué hacía yo anoche yendo al Byron Milano Jazz para oír cantar a una chica muy joven, Paulina Arnal, quien, después de una pieza que fue muy bien recibida por la audiencia, informó al público que era una canción sacada de un musical de Barbra Streisand (el ejemplo de cantante que tengo prohibida por el médico) en que ella estaba impresionante, de forma que no sólo recomendaba, sino que decía imperativamente que debíamos verla.
Y la respuesta que aclara la paradoja es que en la actuación de ayer iba acompañada por Albert Bover, que me había pasado desapercibido por un lapsus de décadas que he pasado olvidando totalmente mi primera afición al jazz, pero que voy notando ahora, y lo de ayer ya fue la confirmación total, que es un pianista enorme, … como un piano.
Albert Bover iba haciendo eso, acompañar al piano a Paulina Arnal (a quien, entre paréntesis, había visto entrando al local y parecía eso, una chica muy joven, vestida con unos pantalones informales que ahora recuerdo como un chándal, pero que cuando empezó la cosa sorprendió de lo lindo apareciendo en ropa interior negra de encaje, como quizás pueda verse en las primeras fotos; en las segundas se verá que se había ya cambiado, apareciendo con un traje verde corto, pero traje, de lentejuelas). Pues eso, acompañaba Bover las actuaciones vocales de Paulina Arnal, dialogando con ella pero contrariándola un poco en su réplica, para así ir avanzando los dos. Pero entre el tramo inicial y el tramo final de canción, dando un respiro a la cantante, aparecía Albert Bover dándose cuerda a sí mismo, evolucionando en ocasiones por caminos complejísimos, volando muy alto, mientras en otras lo hacía por sendas intimistas, de un lirismo bárbaro.
Ha sido un recital corto, que a mi parecer ha ido de menos a más, para acabar con un bis que tenían preparado, de lo más delicado, con el que nos han deseado unas felices navidades.
Acabado todo, parecía que la gente, aunque ya había terminado sus consumiciones, no querían irse, formando corrillos. Todos comentaban lo que les había gustado y lo bien que se habían conjuntado pianista y vocal.
(Con esas luces detrás del escenario, unas potentes y otras de color débiles pero enturbiando a la óptica de mi tableta, las fotos me han salido una porquería, pero pongo alguna porque de alguna forma hay que documentar la cosa)






 

viernes, 19 de diciembre de 2025

Varios cuadros vistos en Turín

Unos cuantos cuadros que me llamaron la atención en Turín. Los cuatro últimos corresponden a la Pinacoteca Agnelli. No tiene nada que ver, pero al escribir Agnelli, me viene a la cabeza que leí esta semana que estaban a punto de vender la cabecera de dos diarios de su propiedad (uno La Repubbica) a un reconocido trumpista. Completando el dibujo…

En el Palazzo Madama.

Un Defendente Ferrari del Palazzo Madama

En la Gallerie d’Italia.

Ruelle à Josselin (Maxime Maufra, Gallerie D’Italia).

Pinacoteca Agnelli

Pinacoteca Agnelli

Pinacoteca Agnelli

Pinacoteca Agnelli
 

sábado, 13 de diciembre de 2025

Maria Rodés


Me gusta porque, por una vez, entiendo sus letras y, fundamentalmente, como me sucedió la primera vez que fuimos (era en el Apolo) a verla cantar, al poco tiempo de sus inicios, me recuerda un montón a su madre y a las hermanas de su madre. Mejor será que no diga de cuántos años atrás estoy hablando.
María Rodés cantaba ayer en el Centre Cultural Urgell, una actuación la de su grupo de las de Barcelona Districte Cultural, que lleva gentilmente (eso quiere decir entradas gratuitas, estar atentos a reservarlas cuando se abre la veda y mucha gente que se queda con las ganas) entre otras cosas la música a los barrios.
Anunciaban que sería un dúo, pero la sorpresa es que, ya prácticamente acabado el ciclo anterior, y publicado su último disco con nueva fórmula -un trío-, supongo que quisieron aprovechar la ocasión como ensayo antes del verdadero estreno, y nos deleitó con canciones nuevas -repitió varias veces que iban de estreno mundial- y antiguas, suyas y versiones de las de otros, pero siempre ella cantando y tocando la guitarra, Isabelle Laudenbach a las cuerdas y un chico -Adrià- que tenia un par de pequeñas cajas en las que parecía tocar como si fueran teclados o haciendo fondos sonoros.
“Es la primera vez que amo de verdad” fue la primera canción interpretada, pasando luego por un cuplé de Sara Montiel -Flor del mal- en el que se la ve caracterizándose “por su eterna tristeza”, aunque cada vez que lo decía yo le distinguía una contagiosa sonrisa en la cara.
La he visto con tendencia a hacer gorgoritos finales -sin acompañamiento de música- de mérito y, cuando para mí ha llegado ya a una cima ha sido con su interpretación de “Pena, penita, pena”, para la que ha hecho acompañarse por el público, ya metiéndoselo en el bolsillo.
Otra con la que convenció fue “Malo”, para la que pidió al público que cantara de forma rencorosa un trozo diciendo que “eres malo, sucio y vago”, y ya veía yo que todo iba viento en popa, tan poco acostumbrado como estoy a un recital de este tipo, cuando por un momento me entró el pánico: en la siguiente pieza, “Te amé”, de la que dijo que era para bailar, y con la que parece que ha intentado sumarse a los vientos musicales que corren, de los que huyo tanto que no sé ni cómo se llaman, con ella hablando entrecortadamente más que cantando, y todo el ritmo ese aterciopelado que se mete pegajoso en la cabeza. Para mí un desastre, esos arreglos.
Pero vamos, la cosa remontó rápido con “El parque” (con el alegre pararapapá del coro del público ya desinhibido y lanzado) y otra con también acompañamiento continuo de palmas como andaluzas del público (aunque no sonaban muy bien por falta de hábito) durante toda la pieza, que da nombre a todo el nuevo disco, “Lo que me pasa”.
Fue divertido ver como, con toda naturalidad, como si estuviera en familia, interrumpió a mitad canción el primer bis, “Me quedo contigo”, porque decía que sentía como un eco, y resulta que era un señor de arriba de todo que le debía haber tomado el gustillo a eso de la participación en otras canciones y reconoció que se había puesto a cantar por dentro o por abajo, ahora no recuerdo como dijo, vamos, como sugería ella que hicieran todos aquellos que no llegaran, esto es, como ya hice yo en “El parque”.
Y acabó, a satisfacción de todo el mundo -el ratio calidad/precio altísimo- con “Fui a buscar al sol” de segundo bis.




Esta foto, con esta imagen en su cara, es de las que ma me lleva a esos recuerdos.
 

lunes, 8 de diciembre de 2025

Tinta contra Hitler. Mario Armengol, caricaturista a la Segona Guerra Mundial

En el MNAC sigue hasta el 11 de enero “Tinta contra Hitler. Mario Armengol, caricaturista a la Segona Guerra Mundial”, una muy extensa muestra de las caricaturas satíricas antinazis publicadas por el dibujante catalán en la prensa británica durante la contienda.
Como las caricaturas exhibidas tenían cristales, para evitar reflejos me contentaré con colgar únicamente alguno de los retratos de los protagonistas que, copiados de las viñetas propagandísticas exhibidas, llenaban las paredes de una de las salas.
No siendo yo muy partidario de caricaturizar al enemigo (no por el eventual efecto banalizador del hecho, sino porque no me gusta su posible cariz vengativo y el hecho de que pueden caer bajo el reino de la propaganda y sus falsedades, infravalorándolo), me ha gustado la prudencia de los comisarios, poniendo en duda su mismo trabajo por eso mismo y por el posible traspaso de la fina línea que, según sus propias palabras, separa la ironía de la crueldad.


Ésta, encontrada por internet MSI era una de las viñetas expuestas: un Hitler envejecido, en batín, en 1944, se contempla añorarte a sí mismo en el 1940, cuando iba a comerse el mundo.

Goering y Tojo

Goering y Tojo

El limpiabotas Franco intentando borrar su pasado, y Musolini.

No me ha parecido bien escogido el dibujo que han entresacado de los que Armengol dedico a Hitler, pero está descripción suya (“Síntesis de mediocridad intelectual y encantador de serpientes…”) me parece impecable.

Petain, Churchil y Goebbels.
 

viernes, 5 de diciembre de 2025

Da Botticelli a Mucha. Bellezza, Natura, Seduzione

Recuerdos de una exposición del pasado mayo que, sin embargo, no recuerdo con agrado: “Da Botticelli a Mucha. Bellezza, Natura, Seduzione” (Sale Chiablese de los Museos Reales de Turín).
Posiblemente, demasiada intención de gustar.


La bellezza liberata dalla materia (Leonardo Bistolfi)


Triunfo de la castidad (Gherardo di Giovanni)




 

Sebastián Loiacono y Albert Bover

Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído e...