En septiembre 2015 la Filmoteca organizó una sesión de esas a recordar. Proyectó “François Tosquelles. Une politique de la folie” (D. Sivadon, J. C. Polak y F. Pain, 1989), a la que siguió una mesa redonda.
El documental permitió dar a conocer la trayectoria de este singular reusense, psiquiatra del Pere Mata al principio y final de su vida, médico-jefe de psiquiatría durante la guerra civil y sobre todo director del hospital psiquiátrico de Saint-Alban, en el sur de la
Francia sometida por los nazis, donde revolucionó la práctica psiquiátrica, al tiempo que estableció una relación de lo más interesante con los surrealistas. La mesa redonda posterior, con la presencia de sus tres hijos en la sala, supo acercar aún más su personalidad.
Esta trayectoria y lo que desencadenó tanto en el campo de la psiquiatría como en el del arte, puede seguirse ahora (hasta el 28 de agosto) en la exposición que le dedica el CCCB, de la que una de sus comisarios, Joana Masó, ofreció ayer una visita comentada.
La exposición sigue su actividad psiquiátrica basada sobre todo en la idea de asistir no al enfermo, sino a los que cuidan de él; en desarrollar actividades (mercadillo, teatro, cine-club) y servicios (bar) que pudieran atraer a los vecinos del pueblo en el que estaba el establecimiento psiquiátrico y, de ésta forma, mezclarlos con los pacientes.
Hace hincapié también en la conexión con los surrealistas surgida en Saint-Alban donde se refugiaron temporadas Paul Eduard o Tristán Tzara y creando una línea que conectó con artistas como Artaud o Miró.
Y, por la conexión con un me he enterado que inicialmente dudoso (por colaboracionista) Jean Dubuffet, dar pie a toda esa línea del Art Brut, creado por enfermos mentales, que nutre el Museo correspondiente de Lausanne.

Todquelles en la guerra civil. A la izquierda la biblioteca del centro psiquiátrico de Sariñena. A la derecha, el Hospital de Almodóvar del Campo.
Un autorretrato de Tosquelles en la época de Saint-Albán, modelo investigado y seguido en sus prácticas cuando se vio que fue el único psiquiátrico que no tuvo la alta mortalidad que solían acompañar a estos centros.
Las actividades de Tosquelles en Saint-Albán se consolidaron y, años después continuaron, como muestran estos carteles de 1969. Me ha gustado saber, desde luego, que llevo un cine-club, donde sesiones como en la que pasó el “Él” de Buñuel, por ejemplo, fueron de lo más activas y productivas.
La vitrina donde está expuesto el “Souvenirs de la maison des fous”, escrito por Paul Elouard en Saint-Alban, me ha salido repleta de reflejos y no puedo ponerla por aquí. Valga como idea este “Parler seul” de Tristán Tzara y Joan Miró.
Fotos de Jean Dubuffet de trabajos de los internos de Saint-Alban. De sus viajes al centro (donde lo rechazó inicialmente, por colaboracionista, Todquelles) nace el origen de su colección de Art Brut, ahora expuesta en el museo de Lausanne.
Retrato de la Sra Dubuffet (Antonin Artaud).