martes, 31 de julio de 2018

Mariana Laín

Todos tenemos en casa unas cuantos objetos -no muchos- de esos que abrigan, que hacen hogar. Puede ser algún mueble heredado de algún familiar, una sencilla caja de música que oíste sonar cantidad de veces en tu infancia, una fotografía,... Desde hace poco soy el afortunado poseedor de otro de estos elementos, que conservaremos entre nuestros libros de arte. Lo que atesoro es una preciosa caja, con un aún más precioso contenido, que viene a ser el catálogo de la muestra "Envío Suecia-Madrid. Piezas de la Memoria" de Mariana Laín Claësson, que tuvo lugar esta primavera en la antigua sede central de Correos de Madrid.
Lo que expuso Mariana Laín en esa exposición y se ve en el material de la caja entra de lleno en el campo de ese tipo de elementos cálidos, que al dirigirles la mirada te cambian el ánimo. Ella, hija de madrileño y sueca, se pone a recordar sus estancias en Suecia, de vacaciones, siendo niña. Habla, en separatas, de "Momentos", "Casas", "el lago" (el de tantas películas, por cierto, de Ingmar Bergman), "Sillas"... y en cada una de ellas aparecen sus propias pinturas sobre el tema, rememorándolo, pero también objetos correspondientes y referencias en reproducciones de los grandes pintores escandinavos. Una maravilla.
El otro día, en la sede central de Correos de Barcelona le decía a Antonio Aguilar (que además de haber escrito ese libro sobre el Correo en Barcelona y dirigir ese magnífico itinerario que te hace descubrir nuevas cosas de la ciudad, trabaja en Comunicación de la institución) que a qué esperan para A/ Permitir el acceso (¡cobrando entrada!) a la torre de comunicaciones, para ver las espectaculares vistas y B/ Dar carta de naturaleza como sala de exposiciones a la gran sala principal del edificio, mediante una exposición como ésta. Comenta que es muy difícil hacer una exposición allí, pero con un buen diseñador por el medio no sólo quedaría perfecta, sino que los barceloneses redescubrirían el espacio y al propio Correos, que vería el camino abierto para un destino provechoso de ese especial local, lo que les encumbraría en el corazoncito de los barceloneses al nivel de otras instituciones.







 

lunes, 30 de julio de 2018

Charles Clifford


He escogido para esta última entrega de las fotos que Charles Clifford hizo por España dos que marcan de forma profunda el paso de los más de 150 años desde que se hicieron. Son “Rosario. Cacería de Exo. Duque de Frías. Primavera 1858” (A saber qué habrá sido de ese caserón extremeño) y “La Alhambra. Jitanos (sic) bailando. Segunda semana de octubre 1862”.


 

miércoles, 25 de julio de 2018

Tríptico de Dresde" (Van Eyck)


No le haría yo ascos a esta pequeña joya y me gustaría encontrarle un espacio por casa, para atesorarla. Lo lógico sería tenerla en un rincón así, abierta, pero también me la imagino cerrada, para ir hacia ella y abrirla sólo en determinados momentos. Un flujo de empatía, estoy seguro, se establecería entonces entre el tríptico de Van Eyck y yo. Buena parte del bienestar que creo me llegaría a suministrar entiendo que vendría por los espacios mostrados y la disposición de los personajes en ellos y es curioso, porque no me suelen impresionar sitios lujosos y bastante atiborrados como el representado. La sensación debería llegar seguramente, pues, por la presencia nada ampulosa de los personajes en esas estancias, por esas figuras modestamente cabizbajas, sin evidenciar ostentación alguna.
Una vez recuperada la serenidad de ánimo, que de vez en cuando conviene, entornaría los paneles laterales hasta ocultar el central; de disponer de ella le daría una vuelta de llave para cerrar el conjunto y despacio, también cabizbajo, volvería a mis dispersas ocupaciones, no curado, pero al menos capaz de resistir otro ratillo.
La obra, de pequeño tamaño, se encuentra en la Galería de los Viejos Maestros del Zwinger de Dresde, de la que debe ser la más representativa. Le llaman el "Tríptico de Dresde".

 

Charles Clifford por España


Otro grupillo de fotografías de las que hizo Charles Clifford por España a mitad del siglo XIX. Un Simancas que –función aparte- vi hace un tiempo que se conserva muy parecido, un encontronazo con la vida del XIX en Medina del Campo, un puente de Alcántara que debía verse como un obrón de alta ingeniería, el templete de la entrada del puente y los trajes de los que por ahí se asoman. Por último, ver que no estaba nada mal la casona vecina a la catedral de Palma de Mallorca, el “Castillo Real”.





 

viernes, 20 de julio de 2018

Galería de los Maestros Antiguos de Dresde.


Otras dos cuadros célebres -sobre todo el primero sobre prestamistas- de la Galería de los Maestros Antiguos de Dresde.


 

jueves, 19 de julio de 2018

Manuel Franquelo

En una pared de paso, muy discretas, la acuarela y el dibujo que me han llamado poderosamente la atención.

Hay en la Marlborough de la Rambla de Catalunya una exposición de esas que parecen ideadas para sacar, como remate final de temporada, un par de obras de cada artista de la galería. La valoración tras su visita es, no obstante buena, pues te gustarán más o menos las obras, pero se nota detrás de todas ellas el criterio (y los precios) de una galería muy sólida.
Pero es que además a quien se acerque le puede pasar lo que a mí, que es descubrir dos obras minúsculas, una acuarela y un dibujo, que por un rato te sacan de la cabeza algún que otro sinsabor. Son de Manuel Franquelo, de quien se exhibe también una pieza mucho mayor y completamente diferente: una fotografía que detalla "Las cosas de mi mesa" (o un título parecido).

Lástima que mi foto no saque todo el misterio y la sensación que desprende la acuarela.

El dibujo, por su parte, observado un poco, parece tener como referente a un paisaje costero. Ese Madrid escrito en el margen inferior derecho parece decir otra cosa. Pero es que bien podría pasar por unos labios o, según como, un sexo.

En el panel del medio, la gran foto de Franquelo, de una serie que me parece había visto por algún lado. He hecho la foto, no obstante, de forma acelerada, para que salieran esos llamativos americanos que parecían salir directamente de su yate.
 

miércoles, 18 de julio de 2018

Fotografía creativa en Cataluña (1973-1982)


Es, sencillamente, impresionante ver ahí agrupados tantos nombres de fotógrafos, locales, publicaciones de fotografía que en ese periodo tuvieron su eclosión por aquí, y además perfectamente recordados por la ingente cantidad de documentación y -lo que es muy importante- extraordinarias fotografías.
Estoy hablando, claro, de "Fotografía creativa en Cataluña (1973-1982)", la exposición que comisariada por Cristina Zelich (una de las protagonistas de aquel momento) puede verse en pleno centro de la ciudad, en la Virreina, y sin pagar un céntimo, hasta el 30 de septiembre.
Como preguntaba un amigo con el que la he visto: ¿Dónde se han metido la Primavera Fotográfica, Spectrum y Fotomanía (por no hablar del Centro Internacional de Fotografía), Nueva Lente, Papel Especial y tantas revistas de fotografía, tanta gente dedicada y tanta más que seguía todo eso?











 

lunes, 16 de julio de 2018

Retratos del Museo de los Maestros Antiguos, en el Zwinger de Dresde.

Unos cuantos retratos más de los que se pueden ver en el Museo de los Maestros Antiguos, en el Zwinger de Dresde. Para demostrar el nivel de la galería...






 

domingo, 15 de julio de 2018

Charles Clifford

Había prometido colgar por aquí unas cuantas fotos de Charles Clifford, un británico del que parecen desconocerse fielmente sus orígenes, pero que estuvo viviendo en Madrid y recorriendo toda España a mitad del siglo XIX, haciendo unas fotografías que son una auténtica maravilla, además de una impresionante fuente de información. Toda la información la saco de un libro gordo y pesado escrito por Lee Fontanella, que he sacado de la biblioteca.
Por ahora veo que son de gran interés para ver en qué estado estaban los grandes monumentos (unos cuantos de ellos, pese a su aparente mole, hoy desaparecidos; otros restaurados o sin el entorno de entonces), para ver cómo eran los trabajos de las grandes obras (como el Canal de Isabel II) o para deducir cómo debía ser la vida de las gentes por aquel entonces.
En esta primera ocasión, y si tengo oportunidad en otras también, hago un poco de trampa. He seleccionado las fotos que me gustan, pero, para ahorrarme el laborioso escaneado, he mirado si las encontraba por internet, aunque su calidad fuera peor.
(Continuará)


La catedral de Burgos, en 1853, vista desde el suroeste.

El claustro de la iglesia de San Juan de los Reyes, Toledo, en 1857.

Las obras del pontón de la Oliva, del Canal de Isabel II, en 1855.

Cruz gótica de Jarandilla, 1858.


Columna compuesta de tres altares romanos. Mérida, 1858.
 

viernes, 6 de julio de 2018

El "Pre-texto" de Dolors Salillas


Ayer, en la Galería Víctor Saavedra, inauguración de la exposición colectiva "Escrituras", que estará ahí hasta el 4 de agosto. Me incitó a ir el conocer a quien quizás expone la obra que más más directamente incide en el título de la colectiva: Dolors Salillas, con su serie "Pre-texto", de la que muestro unas cuantas piezas aquí, pero también Estanis Ferrer o Marga Venga, los otros artistas, presentan piezas interesantes, algunas también evocadoras del mundo del título, de las que hablaré un poco en otro momento. Son todas ellas obras que se valoran mucho más partiendo de la base que da una pequeña explicación por parte de sus autores sobre su proceso de gestación.
Explica Dolors Salillas que todo surgió de un día en el que, con una cuchilla, se puso a rajar alguna línea de las páginas de un libro. Vio entonces que juntando la parte superior de una línea con la inferior de otra, eso daba lugar a nuevas frases de un alfabeto desconocido. Quizás, pensó, podría darle un sentido nuevo al que la lectura tradicional del libro expresaba. Estaba desde luego ahí, pero permanecía hasta entonces oculto.
Tras este experimento, siguió manejando la cuchilla, efectuando selección de determinadas palabras y frases de un libro, presentándolas luego de otra manera... Dando nuevas y ricas vidas, en definitiva, a los mensajes directos o derivados de ellos.
Trabajo de vocación y paciencia infinita (basta ver alguna de ellas), admiten todas sus obras presentadas lecturas variadas, desde la simplemente plástica hasta las muy evocadoras que llegan hasta a sacar la esencia, por voluntad o accidente, del contenido de un libro.
Colgado en la pared, presenta también, dentro de la misma serie, un vídeo. En él ha cogido un libro y va impulsando con la mano el rápido paso de sus páginas, dejando ver fugazmente su contenido. El secreto está en el sonido ocasionado. La lluvia de letras, de palabras ocasionadas, da toda la impresión de emitir un mensaje morse. Quizás sea la síntesis de lo que el autor del libro quiso trasmitirnos.

El libro del que, cuchillo en mano, sacó la idea original de la serie, explicado el descubrimiento por la autora.
A la izquierda, el resultado de lo rajado del libro anterior: Frases de un nuevo alfabeto. A la derecha, por extracción y destilación, un libro de Carmen Martín Gaite.

Todo un libro, presentado de otra manera. En cada brote de la nueva flor, un capítulo.

Todas las páginas de un libro.

 

 

martes, 3 de julio de 2018

Galería de los Maestros Antiguos de Dresde

¿Por qué vengo diciendo desde hace un par de semanas, cuando la vi, que la Galería de los Maestros Antiguos (Gemäldegalerie Alte Meister) es un museo extraordinario? Pues porque en general -al menos a mí me pasa-, cuando visitas un museo no dedicado monográficamente a un pintor, siempre hay alguna sala por la que pasas rápido, porque su tipo de cuadros no te interesan. Bien: en este grande y variado Museo del Zwinger de Dresde, con obras que van del siglo XVI al XVIII, eso no ocurre. Un impresionante nivel medio hace que todas sus salas de pintura sean muy interesantes, ofreciendo obras maestras.
Durante unos días iré colgando por aquí los cuadros que fotografié porque me llamaron la atención y las condiciones de iluminación lo permitían mínimamente. Si luego tuviese tiempo ya pondría en los comentarios de cada pieza una versión de la misma obtenida de la red, sin las imperfecciones de fotos sacadas únicamente para llevarse un mínimo recuerdo.
Pero hoy quiero poner por aquí los escaneos que he hecho de unas cuantas de las postales que, compradas en la tienda del museo, nos llevamos a casa.


Lamentablemente,ésta obra de Vermeer, de 1659, no estaba en exhibición. "En restauración", nos dijeron cuando preguntamos por ella.

Poco se puede añadir a este extraordinario "retrato de hombre con perla en el sombrero" de Rembrandt, de 1662.

Un jovial retrato de Durero, de 1521. Quizás sus manos, para mí, no tengan su mejor colocación en el cuadro, pero eso son sólo detalles minúsculos.

Uno de los retratos canónicos de Lutero, obra de Lucas Cranach el Viejo, de 1532.

Y si tenemos en la cabeza alguna imagen de la torre de babel, una, sin duda, es ésta de Maerten van Valckenborch, de 1595.

Por último, aunque a mi no me acabe de convencer del todo, la que sin duda es la pieza más popular del museo, que tiene un sitio preeminente en él y siempre está siendo retratado por los turistas. De Rafael, 1512/1513. parte de su ya entonces ganada popularidad se debió acrecentar, digo yo, cuando Haring retomó a sus angelitos para una de sus cosas.
 

Sebastián Loiacono y Albert Bover

Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído e...