Por mi mala cabeza... no me hice guardia civil, pero me perdí ayer la exposición del Picasso. Había quedado para ir a verla, aprovechando la doble circunstancia de que los jueves por la tarde es gratuito y apenas hay turistas por Barcelona, dando un paseo luego por la permanente. Craso error: Llegué antes, vi un grupito como de una familia delante de la puerta, pero creí que estaban esperando a más gente. Resulta que hay acceso limitado a un grupito de quince cada no sé
cuánto y siendo día gratuito, estaba todo ya reservado por internet y completo.
En compensación, vimos -también gratuita- la del museo de enfrente, el Etnológico y de Culturas del Pueblo: fotografías de Eduardo Masferré sobre los indígenas de una cordillera de la isla de Luzón alrededor de 1950.
Daba la impresión de que esa muy poquita cosa, pero alcanza mucho más que lo esperado y la han vestido además con algún objeto del museo bien interesante.
En los pies de foto, alguna información adicional sobre el singular fotógrafo -un caso, desde luego, singular-, sus escenarios y la misma exposición.
Esta fotografía que tapa el lateral de la vitrina que constituye casi toda la exposición ya es, en mi opinión, un buen elemento para disponerse a favor de ella. La mirada del protagonista hacia la cámara, el dedo profesional del que tiene a su derecha, la mirada divertida del otro...
No sé si se verá suficientemente en la foto, porque tuve que ladear enormemente la tableta para que no salieran reflejos. Masferré había nacido en Manila a principio del siglo XX. Soldado, fue a vivir a una misión en la cordillera del norte de la isla de Luzón, al pueblo objeto de sus fotografías, donde se casó con una indígena, con la que tupo dos hijos mulatos... De ahí la facilidad para hacer estas fotos, nada comunes. En un audiovisual el comisario explica todas estas cosas.
Ahora veo que no hice otra foto de una chica con unas seis vasijas en su cabeza, una encima de otra. Todas las chicas jóvenes que aparecen son de una belleza y simpatía increíble. Elementos como la interesante vasija de abajo a la derecha completan la visión.
Utilizando el zoom de la tableta, cosa a evitar siempre que se pueda, porque no funciona muy cristianamente, una divertida pipa de la colección del museo.