En un vídeo en el que Daido Moriyama dirige (primera foto) unas palabras para presentar su exposición en Foto Colectania (“Daido Moriyama. A diary”, hasta el 4 de octubre: revisar bien antes de ir porque ayer por la web me pareció que la semana que viene estaba cerrada por vacaciones, cosa que ahora no veo por ninguna parte), dice que le parece estupenda, y muy bien eso de haber seleccionado y mezclado fotografías suyas de aquí y allá, sin importar cuando fueron hechas.
Oído eso, sólo queda decir que lo mío es una opinión personal, ya se ve que totalmente desautorizada, y más sí confieso que fue ayer cuando me enteré que Moriyama estaba residía en el Olimpo de la fotografía, pues no lo reconocía ni como fotógrafo. Pero me quedo más tranquilo si lo digo, por lo que allá voy: Esta forma de mezclar fotografías sin que se distinga entre ellas más relación que no sea su contraste, e incluso más, mostrar detalles gigantescos de una fotografía para llamar la atención junto a fotos relativamente pequeñas, unas en color, otras en blanco y negro... no me acaba de satisfacer. Salgo de la sala, después de haberla recorrido varias veces, abierta la mente, francamente decepcionado, pensando que podía haber dado mucho más de sí.
Me explico. Sí que había diferentes fotografías que ofrecían ciertas sensaciones homogéneas: por ejemplo la piel de gallina por el omoplato de una chica en una gran foto en color, el cuero gastado de un sillón de otra en blanco y negro y alguna más. Pero no estaban juntas, sino revueltas con otras que realmente parecían no venir a cuento (entiéndaseme: que yo no les supe ver relación más allá de una autoría de un fotógrafo que luego, en la exposición de libros -alguna edición de una apariencia magnífica- de las vitrinas que llevan a la biblioteca, ves que sí ha hecho colecciones homogéneas de fotografías, dedicadas a un tema concreto).
Por otro lado, sí que el ojo de ese caballo te llega a lo más hondo, como los cabellos cubriendo desordenadamente la espalda de esa chica pueden acercar todo un mundo sensual muy persuasivo, pero quizás, profundizando solo en dos o tres de estos temas suyos me habría llevado una mejor impresión de la real categoría del fotógrafo.
Y la sensación de diario, la verdad, no me la dio -confusas cartelas a parte- en ningún momento.
Moriyama, en el vídeo de presentación que ha hecho para la exposición de Foto Colectania. Junto a él se pasa también el resultado de una entrevista que resulta muy interesante.
El ojo del pobre caballo...
Y los cabellos recorriendo la espalda.
Hice una foto similar, para dar a entender la forma de la exposición, mezclando imágenes de todo tipo, pero no me salió. Ésta la he sacado por la red y corresponde a EGM.
Ganas de ver, por ejemplo, ese librito con fotografías de Marrakech, que parece tan bien editado.





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