domingo, 26 de abril de 2026

Sebastián Loiacono y Albert Bover




Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído en directo una vez, me ha llevado a volver después de muchos años a las audiciones de este tipo de música.
El primero ha hecho una presentación “as star en visita a la ciudad”, muy contento, según sus palabras, por poder tocar con este gran pianista, con el que pareciera que era íntimo. Hasta ahí muy bien. Pero luego ha añadido “nos conocimos hoy”, y una serie de miradas desconcertadas del público se han cruzado.
He apreciado un principio un tanto dubitativo en la primera pieza, hasta que Bover se metió en materia en un solo y Loiacono cerró, entonces sí, con autoridad.
El Crazeology de Charlie Parker (o eso entendí) mostró unos primeros intentos de diálogo de los dos instrumentos y tras él Albert Bover empezó a tocar en solo una pieza reflexiva que de repente se convirtió definitivamente, con la entrada del saxo, en la preciosa “Round about midnight”.
En general en todas las piezas de la primera parte del concierto (luego la cosa cambiará radicalmente) he notado a Loiacono soltando más aire (pero sin convertirlo en el emotivo lamento de un Ben Webster) que sones continuados y coherentes, y los intentos de diálogo de los dos instrumentistas me han parecido quedar en ensayos.
Hasta que, por la mitad del concierto, se han puesto a tocar una balada que luego han identificado como “Deep in a dream”, que sé interpretó Chet Baker, pero no está en el LP más preciado que tengo suyo, “Chet”. Para mí esa ha sido la pieza en que ha sonado el Albert Bover más lírico, y en la que Sebastián Loiacono ha estado más a la altura. Pues bien. Tras los aplausos, va Bover y dice que era la primera vez que la tocaba. Como le he dicho al despedirme, ¡ya la puede poner rápido en su repertorio!
Tras esta pieza aún he apreciado otra algo deslavazada, pero luego el nivel ha ido subiendo. Hemos asistido a la para mi mejor interpretación del saxofonista, a otra pieza en que realmente han dialogado y han culminado la noche con un bis con introducción suave de Albert Bover y solos de los dos que han justificado ampliamente la visita al Byron.
Una lástima haber llegado al final cuando todo salía a la perfección y, de seguir el paulatino nivel ascendente producido, en una hipotética continuación estaríamos ya instalados por ahí arriba, donde los ángeles.
(Es terrible cómo magnifica la tableta las luces de color rosa, pero no sé contrastar el efecto, de no ser -lo que sería una opción- virar a blanco y negro): y al final me he decidido y las he virado a negro. No soportaba ese tono rosa de feria, que no es el que aprecias en vivo, sino mucho más fuerte. Balín me perdone.






 

miércoles, 1 de abril de 2026

Francisco Mora


Una cierta decepción me llevé en Valencia en la exposición que la Sala Municipal de Exposiciones dedicaba al arquitecto Francisco Mora, autor de una obra del modernismo valenciano tan espectacular como el Mercado de Colón.
La decepción no fue por el espacio expositivo -que no había pisado antes-, su capacidad y empeño, pues la sala aprovechaba sus posibilidades (que dada su extensión y forma son muy elevadas) para ofrecer una muy completa visión del trabajo del homenajeado, sino por la composición de lugar que te haces sobre el personaje y su obra.
Tras una sala dedicada a dibujos y otras informaciones sobre la que se ve que es su obra cumbre, el Mercado de Colón, las otras salas van atemperando el entusiasmo del visitante. No es que yo rebose de patrioterismo local, pero me da la impresión, refrendada por la documentación aportada por la misma exposición, de que Mora supo aprovechar sus visitas a Barcelona para copiar e importar de la ciudad no sólo lo mejor, sino también -¡ay!- ese eclepticismo tardío que empleó -las fotos y dibujos de la exposición cantan- para llenar la ciudad de Valencia, de forma harto impersonal, tanto de un barrido como de un fregado.
Pero no vamos a ser tan negativos: posiblemente me lo habría saltado de no haber sido convenientemente alertado sobre su presencia, porque ya iba yo recorriendo las obras con una mirada muy superficial, desde lejos. El caso es que gracias al aviso de un amigo pude degustar el dibujo del proyecto del “Chalet de necesidad” para el parque de los Viveros (ver la quinta y última imagen).
La exposición estará abierta en la sala que dispone el ayuntamiento en la parte posterior de su enorme edificio hasta el 30 de mayo de 2026.






 

martes, 31 de marzo de 2026

Y Bonnard



Pues ya solo falta hablar de los cuadros de Pierre Bonnard, el más popular de los Nabis.
Desde siempre siento una gran atracción por su obra. Recuerdo una primerísima exposición en una galería de la Rue Saint Honoré en la que sus cuadros estaban a unos ahora sorprendentes precios, bastante asequibles. Luego hemos organizado hasta algún viajecillo a París, para asistir, por ejemplo, a una retrospectiva que le dedicó el Museo de Arte Moderno de la Villa. También me viene ahora a la memoria la conversación de un amigo diciéndome que había descubierto las fotografías de Bonnard. No paré hasta conocerlas… y admirarlas.
Dicho esto, me gustaría comentar que la mayoría de los cuadros de Bonnard en la exposición sobre los Nabis de la Pedrera me parecieron horribles, y alguno hasta de vergüenza ajena. Son parte de sus primeros cuadros y, por suerte, fue evolucionando, que si no…
Apenas si me gustaron, de los muchos expuestos, los dos delicados dibujos que incluyo, y la otra obra suya que fotografíe.





Éste ahora dudo si era suyo o de Vuillard. Como pasaron una época casi intercambiable…
 

Otros Nabis


Casi acabando el recorrido por “Los Nabis” de La Pedrera. Repertorio variado de varios pintores.
No habría dicho nunca que Maillol, por ejemplo, fuera un Nabis, y está representado por bastantes cuadros en la exposición, aunque también es verdad que, salvo los primeros retratos (como el que abre aquí las imágenes), sus obras están casi fuera del recinto de la exposición, como si no formaran parte de los escogidos por la responsable del Museo Orsay que ha montado la exposición.
Pero la nómina es extensa: Jan Verkade (2ª), Paul Serusier (3ª), Marc Mouclier (4ª) o Maurice Denis (el resto).







 

lunes, 30 de marzo de 2026

Los Nabis - Roussel


La primera imagen la debiera haber puesto en el bloque de cuadros de Vuillard que colgué, hablando de la exposición de los Nabis de La Pedrera, porque hizo el retrato él. Pero me sirve para introducir los cuadros del retratado, Ker-Xavier Roussel.
No es que sean de los mejores suyos que he visto (entre estos estaría uno -me ayudó Pericó a recordar el nombre del pintor- que creo estaba en el Petit Palais), pero vaya.
El primero de los de la Pedrera, realmente en su estilo, lo fotografié varias veces, pero como estaba colgado en una pared muy clara, eso actuaba sobre el fotómetro de la tableta y daba como resultado un color oscurecido (como el que finalmente he escogido) o casi velado.
El segundo más parece un Seurat.



 

domingo, 29 de marzo de 2026

Los Nabis - Vuillard

Vuillard, al que se convoca desde el título de la exposición, es realmente el pintor más y mejor representado de la muestra sobre los Nabis de La Pedrera. Cuadros pequeños, pero ya de su estilo característico.


Éste es hasta difícil de interpretar. Su título desvela su tema: “La manicura”.







Los colores de éste -especialmente el rojo de la lámpara- salen muy distorsionados en la foto.

“El banco rosa” cambia un poco de estilo.
 

Sebastián Loiacono y Albert Bover

Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído e...