Una cierta decepción me llevé en Valencia en la exposición que la Sala Municipal de Exposiciones dedicaba al arquitecto Francisco Mora, autor de una obra del modernismo valenciano tan espectacular como el Mercado de Colón.
La decepción no fue por el espacio expositivo -que no había pisado antes-, su capacidad y empeño, pues la sala aprovechaba sus posibilidades (que dada su extensión y forma son muy elevadas) para ofrecer una muy completa visión del trabajo del homenajeado, sino por la composición de lugar que te haces sobre el personaje y su obra.
Tras una sala dedicada a dibujos y otras informaciones sobre la que se ve que es su obra cumbre, el Mercado de Colón, las otras salas van atemperando el entusiasmo del visitante. No es que yo rebose de patrioterismo local, pero me da la impresión, refrendada por la documentación aportada por la misma exposición, de que Mora supo aprovechar sus visitas a Barcelona para copiar e importar de la ciudad no sólo lo mejor, sino también -¡ay!- ese eclepticismo tardío que empleó -las fotos y dibujos de la exposición cantan- para llenar la ciudad de Valencia, de forma harto impersonal, tanto de un barrido como de un fregado.
Pero no vamos a ser tan negativos: posiblemente me lo habría saltado de no haber sido convenientemente alertado sobre su presencia, porque ya iba yo recorriendo las obras con una mirada muy superficial, desde lejos. El caso es que gracias al aviso de un amigo pude degustar el dibujo del proyecto del “Chalet de necesidad” para el parque de los Viveros (ver la quinta y última imagen).
La exposición estará abierta en la sala que dispone el ayuntamiento en la parte posterior de su enorme edificio hasta el 30 de mayo de 2026.





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