Birgit Jurgenssen.
En el CCCB se han apuntado a hacer este verano algo sobre feminismo y han llenado su tercera planta con ello. Se trata de la exposición “¡Feminism os!”, que estará ahí nada menos que hasta el 1 de diciembre.
Hoy hacía una visita guiada su comisaria, Marta Segarra, y he aprovechado para darme un paseo por la muestra, escuchando lo que iba destacando. Dos terceras partes corresponden a “Las vanguardias feministas de los años 70”, mucho material (fotografías, pinturas, documentación) de una colección vienesa que rastrea todas las aproximaciones de mujeres artistas de esos años (los primeros 70) sobre el tema.
Al CCCB se le ha ido la mano y ha invitado a un número ingente de visitantes (siempre hay muchas más mujeres que hombres en estas sesiones, pero hoy la paridad se superaba de calle: calculo que éramos menos de un 10% los asistentes masculinos), que hacían muy difícil el movimiento. Eso y que, para ser sincero, no me ha atraído la explicación, que iba simplemente recalcando lo que cualquiera podía ver directamente, bastante obvio, ha hecho que me fuera distanciando paulatinamente, centrándome en las obras que más llamaban mi atención, correspondientes a unas pocas artistas.
Si el propósito de esa primera parte era demostrar que el feminismo de esa primera época ya contaba con una nómina de artistas importante, la exposición se ha saldado con éxito, porque muestra varios centenares de obras, de un total de 73 artistas diferentes. Están repartidas por cinco áreas (Tareas domésticas, reclusión/evasión, los dictados de la belleza, las sexualidad femenina y juegos de rol), y contiene piezas de artistas de primer rango.
Cuando creía que con una sala sobre la cronología del cómic hecho por mujeres y una vitrina con revistas y otra documentación ya había acabado la cosa, arranca otra exposición completamente diferente, “Coreografías del género”, que quiere dar un salto hasta la actualidad y presenta obra de varias artistas actuales, con un gancho aún fijado a la temática feminista, pero abriéndola a otros temas globales, como el ecologismo, la violencia, etc. Quizás era esta parte la que habría requerido un cierto encauzamiento mayor para captar las intenciones de cada proyecto artístico, pero ya era tarde y por los altavoces y los guarda jurados iban reclamando ya el fin de la sesión.
Birgit Jurgenssen. (En la sección sobre las tareas domésticas)
El la sección “Los dictados de la belleza” se puede ver toda una serie de fotografías de Francesca Woodman, como ésta. Pareciéndome una fotografía de una belleza incuestionable, yo nunca la hubiera asimilado a la línea temática de la sección.
Fina Miralles.
Ángels Ribé. Hablar, escuchar y ver, frente a callar, no oír ni ver.
En la sección “Juegos de rol”, el vídeo “Tje king”, de Eleanor Antin.
Hay mucha obra inicial de Cindy Sherman.
En una salida, proyección de “Going through languages”, de Eugènia Balcells, confrontando las imágenes de un concurso de mises con las de una mujer duchándose.
Revistas pioneras.
Y el otro día hablábamos por aquí del Bar La Sal...
Inaugurando la cronología del cómic feminista de por aquí, los dibujos de Nuria Pompeia.
Ya en “Coreografías del género”, una obra, “Vels i plàstics” del 2016 de EulàLaia Valldosera. confronta la belleza de unos velos de plástico con el desastre de los micro plásticos y porqueria general en los mares. Pero algo no me casa con ésta idea. El tercer velo, quizás el más bello, no tiene en las pequeñas fotografías que lo rodean al plástico como protagonista, capaz de lo mejor y lo peor. Son fotos de naufragios de inmigrantes.
“Las muertes chiquitas”, todo un proyecto de Mireia Sallarés que se fue a México para entrevistar a muchas mujeres sobre el orgasmo. Pero el tratarse de mujeres mexicanas es, creo yo, también fundamental para entender los guiños y estética visual de la obra.
































