lunes, 21 de agosto de 2017

Edward S. Curtis


Los arreglos de fotos vienen de antiguo, por mucho que sea ahora mismo la inflación de propuestas que aparecen tan inocentemente por el ordenador, diciéndote lo fácil que es con el sistema anunciado borrar al molesto ruido que se ha colado en forma de personas indeseadas en la foto de tu novia en la playa, y lo bien que puedes fardar entonces de haber estado en un paraíso practicamente virginal.
En el libro “Edward S. Curtis” (Taschen, 2004), del que colgué el otro día unas pocas imágenes, aparecen estas dos ilustrativas fotografías, realizadas en 1910. La primera, la original, está custodiada en la Biblioteca del Congreso americano, y deja ver ese rotundo despertador que tenian los indios retratados en el medio de su tienda. En la inferior, que aparece en el libro que editó Curtis sobre los indios americanos, borró el despertador –muy parecido, por cierto, a uno muy escandaloso que utilizaba yo de joven- para preservar al completo el rústico ambiente que quería trasmitir.

 

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