Empiezo a desgranar el Visa pour l’image de este año con las fotos de Irak de Emilienne Malfatto. Las hizo para el Washington Post en enero de este año y casi todas ellas versaban sobre protestas de una población civil que pese a las enormes adversidades, no se deja amilanar.
No obstante, fue sobre todo una fotografía que no hablaba directamente de ese tema de las protestas la que me reconfortó especialmente. Creía que la guerra y la prolongación de estado comatoso que sufre la ciudad de Bagdag había acabado con toda una forma de vida de la mítica ciudad, cuando de repente ayer vi, en la fotografía de ese café del centro histórico, llena de sus parroquianos habituales, que la vida de la ciudad, pese a todos los pesares, sobrevive.
No he encontrado la foto por internet, por lo que cuelgo la que le hice en el Convent des Minimes, descentrando la tableta para intentar que no recogiera muchos reflejos (segunda foto). Para compensar, cuelgo también otra foto suya sobre un café, que no recuerdo se exhibiera en Perpignan (foto 1) y, finalmente, una tercera foto de la fotoperiodista, en ésta ocasión de un tiovivo. Será poco, pero una mínima chispa de vida sigue activa en Irak.



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