Como sólo cuelgo dos de la serie de seis, no puede verse que, al margen de individualmente, los posters de Tom Purvis (1931) tienen sentido puestos uno al lado del otro, puesto que ofrecen también una imagen global de diferentes escenas continuas de la costa a la que, claro, se puede llegar gracias al ferrocarril.
Ahora que parece estar acabándose ya el verano, no está de más recordar un poco sus teóricas posibilidades.
(National Railway Museum, York)


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