Ya sé, Lluis, que eso no dice nada de la pintura, pero me gusta la cara que pusieron Henri Degas y su sobrina Lucie cuando Edgar les llamó y les pidió si podían atender un momento. Parece que , resignados, ya algo cansados de tantos requerimientos, estén diciendo al unísono con el gesto algo así como "¿Y ahora qué querrá éste?"
sábado, 8 de septiembre de 2012
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