El grupo de los surrealistas belgas en 1953, delante del café "La fleur en papier doré", uno de los más antiguos de Bruselas, que sigue existiendo, y que se ve que fue sede habitual suya. Con una cierta antipatía bastante extendida, lo primero que te recibe al entrar -y te tira para atrás- es un cartel bien grande y claro que dice: "Esto no es un museo. Aquí se consume".
miércoles, 19 de septiembre de 2012
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