Sé que ahora, pese a la crisis, toca ir a comprar regalos, o al menos se ve el centro de Barcelona a rebosar de gente, y la mayoría con bolsas llenas colgando de sus brazos.
Pero yo aconsejaría, a quien pasase cerca del sector de galerías de la calle Consejo de Ciento, que se desviase y entrase en Centro Cultural de la Fundación Círculo de Lectores, para efectuar, por unos momentos, una inmersión en un espacio diferente.
Antes de entrar en la sala, en el vestíbulo, una serie de figuras gigantes en cartón nos hablan de elementos característicos de un mundo decididamente “british”: Una tetera, una pipa,… Y, colocándose en el umbral de la puerta de la sala, se divisa toda ella ofreciendo el efecto de un gran salón británico, de época victoriana: Pintada en la pared, una gran chimenea, sobre la que cuelgan variados retratos. Por los otros muros, divisados entre las columnas de hierro del salón, más retratos que presentan calles empedradas vacías, o muelles, con figuras pensativas. Saturando un extremo de otra pared, toda otra serie de pequeñas miniaturas, que parecen efectuadas con tinta china y hablan de un gran aprecio por el diseño gráfico.
Todo este mundo es la interpretación que Angel Mateo Charris ha efectuado de las “Grandes Esperanzas” de Dickens, en sus ilustraciones para la obra editada por Círculo de Lectores. Vale la pena la inmersión.
Por la red he encontrado esta reproducción de uno de los cuadros de la exposición: Un personaje pasea meditabundo por un muelle, quizás ensimismado por el paso de un año al siguiente…

No hay comentarios:
Publicar un comentario