Estos graciosos caramelitos los regalaba, como medio propagandístico, el fabricante de misiles sueco Bofors, en una reciente feria de armamento.
Objetos como éste; un encendedor que representa un avión estrellándose contra las torres gemelas, comprado en un mercadillo de Pakistán en octubre del 2001; los flyers que soltaron los bombarderos americanos sobre Afaganistán; Una figura anti-estrés que representa a Sadam Hussein; un cucurucho del McDonalds que ocupa el lugar donde colgaron los cuerpos de Mussolini y Clara Petacci; o decenas de cosas de lo más variado, expuestos en unas originales bolsas de plástico -como pruebas del delito o bolsas incriminatorias del CSI- que cuelgan del techo, junto a unas tarjetas identificadoras también colgantes, contituyen la muy interesante exposición "L'arxiu del corresponsal de guerra. Col·lecció Plàcid Garcia-Planas", en el Arts Santa Mònica hasta el 23 de febrero.
Los ha ido recogiendo de todos los sitios donde ha ejercido de corresponsal para La Vanguardia. Merece la pena darse un paseo por ahí, que es gratis.

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