Josep Cisquella fue un ingeniero industrial que realizaba unas pinturas muy personales. Representante de una pintura matérica figurativa muy poco practicada, murió, desgraciadamente, prematuramente. Hoy, en la sede de los Ingenieros de la Via Laietana de Barcelona se le ha recordado como creador, ingeniero, pintor y hermano. Ha sido, además de emotivo, uno de los rarísimos ejemplos que recuerdo de acto relacionando, de alguna manera, ingeniería y arte.
A la izquierda, Fina Caus, viuda de Josep Maria Cisquella. En la pantalla, el pintor en su estudio, retocando un cuadro.
Oscar Villaroya es neurocientífico, director de la Unidad de Neurociència Cognitiva de la Universidad Autònoma de Barcelona, ha hablado sobre "Neurorociència i Art", hablando de esos dos ejes ortogonales, inteligencia y creatividad, con respecto a los que se clasifican las personas.
Lluís Martínez, compañero de colegio del pintor, y más tarde de la Escuela de Ingenieros, ha recordado que crearon con un Mecano un submarino, y ha explicado cómo su amigo se planteaba cada cuadro como un proyecto de ingeniería.
Josep Segú, crítico de arte de La vanguardia, ha dado una charla excepcional. Tras plantear la pintura de Cisquella como una tercera etapa del desarrollo del arte matérico, tras Dubuffet y Tapies, mostrando detalles de un cuadro que posee, nos ha llevado, navegando extraordinariamente, hasta una una conclusión que intentaré explicar en los pies de foto siguientes.
Éste es un detalle de la alcantarilla del cuadro, llevado hasta casi la perfección mediante la aplicación de diversos materiales que fue perfeccionando toda su vida.
Ésta es una imagen del cuadro de Cisquella que Segú tiene en su casa. Un paso cebra, con rejilla de alcantarilla y la sombra de una farola, o algo así.
Ha pasado varias fotos para explicar que se trata de un cuadro que va cambiando a cada hora del día. Así se presenta a una determinada hora de la tarde, cuando la sombra incide sobre la pared en que está instalado.
Así aparece cuando le pone a su lado una planta, absorbiendo y jugando con su sombra. La conclusión: Que su pintura atrae a todo lo que pasa por delante suyo, y a todos nosotros los primeros.
Y esta ha sido la intervención más divertida, a la vez que emotiva, de la tarde. Es Ramón Cisquella, su hermano, que ha tenido que hacer auténticos esfuerzos para que no se le apagase la voz.









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