Tengo la impresión de haber formado parte, involuntariamente, de una operación publicitaria de buena magnitud, con dinero circulando (de Oriente hacia el husmeador occidente y, en este caso, Barcelona y la Caixa). He acudido a Caixaforum a una conferencia sobre “La pintura Gongbi china de figuras humanas”, no porque supiera muy bien qué era la pintura tradicional gongbi (la de “trazo fino y delicado”, frente al libre del xieyi, según he oído más tarde), sino porque acompañaba a la convocatoria una pintura que, superficialmente, me ha parecido interesante.
Hay cola para entrar en el auditorio pero, justo cuando ya pasa un poco de la hora, nos comunica una acelerada azafata que cambian de planes y que se va a efectuar en el aula 1. La seguimos en procesión a una puerta y, dócilmente, por una escalera uno, dos, tres pisos. Cogemos asiento. Entonces entra otra azafata diciendo que tenemos que salir para coger auriculares, porque se va a efectuar traducción simultanea. Como era del mandarín, más convenía no chulear de idiomas. Ya de nuevo colocados en los asientos, ha habido un auténtico desembarco de chinos –al margen de los 5 o 6 que ya iban de espectadores, y han desplegado cámaras de todo tipo, filmando al auditorio, el local…
Un responsable de Caixaforum ha efectuado por fin, con media hora de retraso, un agradecimiento a la Fundació Maragall (que me ha escamado: ¿qué tendrá que ver con el arte chino?) y ha hecho la introducción de la sesión, explicando que nos iban a dar nociones sobre cómo se establecía la relación de la pintura tradicional china con la modernidad, y que teníamos la suerte de que quien nos iba a dar esas nociones era nada menos que el artista He Jiaying, de reconocido prestigio mundial, y presidente de no se cuántas academias artísticas semioficiales chinas. Que eso sería, de alguna forma, el primer acto de algo que tendrá continuidad con la inauguración, el próximo jueves, de una exposición de Jianying en el MEAM, Museo Europeo de Arte Moderno, una institución privada situada cerca de uno de los mayores puntos de atracción turística de Barcelona, el Museo Picasso.
Toma el micrófono He Jianying, demostrando que tiene unas 300 trasparencias sobre el tema cuando, sorprendentemente, suelta que eso iba a ser muy farragoso para el auditorio y que, mejor, nos iba a explicar sus pinturas. Y, ni corto ni perezoso, se ha puesto, durante más de una hora, a explicar desde el detalle más nimio de cada uno de los cuadros que ha enseñado –técnica y temáticamente-. Hasta se ha puesto a cantar, para que oyéramos cómo lo hacían en la región de uno de los cuadros…
Sólo al final, ya todos cansados, ha hablado unos minutos del tema anunciado. La sesión era gratuita, pero con el retraso y todo lo demás, como había ido en coche, el parking me ha costado un pastón.
Y la pintura de este señor, para mi gusto, está entre lo sublime y lo relamido.
En la fotografía, He Jiaying comentando un cuadro bastante aparente, sobre el que se ha entretenido bastante en explicar que él lo ha pintado mucho más realista de lo que se hacía antes, porque ha dejado gorda a la señora que aparece.

No hay comentarios:
Publicar un comentario