Se apagan las luces y sólo queda iluminado, en el escenario, un cuadrado de moqueta roja, en la que hay una silla, un micrófono y un mueble alto tapado en una esquina. Por los altavoces se oye entonces la voz de José Agustín Goytisolo: "En tiempos de ignominia"... La voz de JAG cuenta algo que no nos es en absoluto ajeno, que hoy nos atañe enormemente.
Nos perdimos el recital de Paco Ibáñez en L'Hospitalet y en seguida -Teresa no perdona- compramos entradas para el de anoche en Girona. Unas dos horas de sus canciones de siempre, en el que sólo me sonó a nueva una preciosa canción de Atahualpa Yupanqui, para la que precisó de un atril con la letra. Fue, quizás, la que con mayor precisión y mejor cantó.
Echamos cuentas, y Paco Ibáñez está ya próximo a los 80 años. Quizás ya no le sigue la gente como le seguía antes, pero sigue teniendo un público fiel, que también ha ido sumando años. Pero no fue un recital cálido, aunque se simulara así. Quizás por lo grande del entorno (el magnífico auditorio de Girona), quizás porque cada vez va siendo más difícil aunar a la gente tras unas ideas. Paco intentó ganarse al público en esta ocasión piropeando el idioma y el carácter irreductible del catalán, que igualó al vasco, pero me parecieron eso, intentos de meterse al público en el bolsillo. Alguien le pidió -cómo no- "A galopar", que es, entre nosotros, la canción suya que menos me gusta, con la que me siento incómodo, y fue una de esas ocasiones, explicadas por él mismo, en que no hubo fuelle suficiente para ella.
En contraposición a todo esto, el hilo de voz que le queda hace que queden más diáfanas las letras de las canciones, y fue una de las ocasiones en que más cuenta me he dado del trabajo de divulgación extraordinario de Paco Ibáñez para con la poesía: Los romances del XV o XVI; el trozo francés de una canción de Imanol en vasco; el "Ya no hay locos" de León Felipe -que sonó a amarga verdad: ya se murió aquel estrafalario manchego y ya no quedan locos..-; dos poemas de Alfonsina Storni y, claro está, Lorca, Neruda, "El lobito bueno", "Andaluces de Jaén" y otras que siguen siendo, en verdad, emocionantes.
Mario Más dio vuelo de guitarra a unos pocos números. Por desgracia, no salió Gorka Benítez con su saxo, que tan bien se aviene a sus hermosas canciones calmadas y ya, dado cómo está el patio, algo melancólicas.
Saqué al final esta foto furtiva.

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