martes, 10 de diciembre de 2013

El cortejo nupcial (Giotto)


Siguiendo el juego propuesto por Toni Berini, he escogido, como pieza de Giotto a poner aquí, este detalle de “El cortejo nupcial”, una de las escenas de la pared lateral izquierda de la Capilla Scrovegni, en Padua.
He encontrado la imagen en uno de esos libros baratos “de santos” (de imágenes) que a veces, saliendo deslumbrados de un sitio como éste (aunque la comparación no es posible: a ver quién encuentra otro sitio como esta capilla…), caes en la tentación de comprar, para llevarte la sensación del momento a casa. Luego, por descontado, ves que las reproducciones son malas, y el libro queda abandonado por alguna estantería.
No he encontrado por internet la imagen. O está la escena casi completa, pero con mala resolución, o el detalle que he encontrado no enseña el piso en el que se encuentran las imágenes, ni las deja respirar por arriba. He optado, pues, por escanear el librito. Sabréis disculpar que me haya salido algo torcido el resultado.
El texto del librito no aporta nada más allá de que el cortejo nupcial corresponde a los desposorios de María. Me lanzo sin red, pues, a describir lo que veo, por lo que podéis dar por terminado aquí –lego como soy en la materia- este capítulo del juego.
He escogido la imagen por la suavidad de las figuras y por ese fondo azul, más allá de toda la cúpula celeste que representa de forma tan intensa y dominante el techo de la capilla.
Por ese halo alrededor de su cabeza, he de suponer que es María la primera representada. Las de atrás, todas ellas con un mismo estilo de belleza, mismo peinado incluso que María, están serenas, quietas frente al avance que parece iniciar María. Todas aparecen cariacontecidas, quizás conscientes de la importancia del momento. No hay nunca sonrisas o alegría en los rostros de Giotto, y sí, en alguna ocasión, algún reflejo de violencia en el de algún adversario. Como diría un amigo entendido en esto, hay cosas que aún no funcionan en la pintura. Las manos de la que va vestida de rojo -¿quizás embarazada? ¿Serán todas ellas la misma María en otros momentos de su vida?- parecen desproporcionadamente pequeñas, la mano izquierda de la de verde aparece en una postura nada natural, según cómo las caras parecen haberse pintado con todo detalle para luego calzarlas en estos cuerpos. Pero, aún así, toda la escena trasmite una serenidad… que sale contigo cuando dejas atrás la capilla.

 

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