Sí que es verdad que la exposición de Pissarro del CaixaForum de Barcelona (hasta el 26 de enero) es bastante repetitiva y hasta algo empalagosa. Por eso, seguramente, me ha atraído este cuadro de su última época, que parece en su sencillez hasta inacabado, y podría pasar por un boceto rápido de un arquitecto moderno.
¿Quizás sus problemas físicos le condujeron involuntariamente hacia este despojamiento?

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