Hace ya tiempo que pasé e hice las fotos, pero no quedé muy satisfecho de ellas, y aplazaba el momento de colgarlas. Colores oxidados, agudizados por las brumas y el cielo plomizo, metido en nieve, de un día de invierno, dominan en la colección de fotografías de la fantasmagórica estación de Canfranc, realizadas por Raquel Vidal Arandes.
Ahora veo que sólo queda una semana para poder verlas, porque la exposición acaba con el mes de febrero. Una excusa adicional, pues, para pasarse por la Casa de la Paraula, para la ocasión también convertida en la Casa de les Imatges, sin olvidarse de ojear su siempre atractiva selección de libros.




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