Hay retratos que, sin ser de pose de esas clásicas, dicen mucho más sobre el personaje retratado. Tengo a éste de Ferdinando Scianna de 1964 sobre Leonardo Sciascia como uno de ellos. La fotografía está tomada en Racalmuto, la ciudad natal del escritor, en el sur de Sicilia. Es tonto decir, pero allá voy, que veo en la fotografía tres, o hasta cuatro planos. El primero sería el de esas impagables niñas realmente conscientes de ser inmortalizadas por la cámara. El segundo es el de ese Sciascia resignado a ello, cuando “pasaba por allí”. El tercero es ese Cristo yacente de la urna, que da, ciertamente, un ambiente característico. ¿Y el cuarto? El cuarto sería el de toda esa Sicilia por la que transita, rápido pero consciente, ese hombre que supo reflejarla tan bien, con todas sus hipotecas, en sus libros.
sábado, 27 de junio de 2015
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