Primera visita a la exposición sobre Alvar Aalto en Caixaforum (hasta el 23 de agosto). Una visita rápida, sin esforzarse demasiado en detenerse para mirar detalles, y recoger en esta ocasión únicamente esa sensación de bienestar que ofrece el verse rodeado de una obra como ésta. Como fui en peregrinación a Finlandia para ver in situ buena parte de lo exhibido, el añadido del reconocimiento de cosas familares, amigas, emocionantes de tan bien pensadas y hechas...
La mampara, con esas formas tan de Aalto, en la que me ha hecho reparar Blai. ¿Fué el modelo de la ornamentación del vine Fantasio?
El carrito del té. Un cierto parecido con los juguetes de Torres García, o de Palau.
Una habitación del sanatorio antituberculoso, que sólo vimos por fuera. Estas formas de muebles eran las que llenaban la casa de veraneo que tenían mis padres. Cuando pasó a mi hermana, la alquiló y su primer inquilino no sólo no le pagó, sino que se llevó todos los muebles, con mesitas de noche, sillas, sillones comodísimos,...
La capilla Moragas de la exposición. Visitas de Aalto a España.




No hay comentarios:
Publicar un comentario