Se ven pequeñas, de lejos, y con reflejos, pero me ha parecido bien colgarlas así, viéndose las tres a la vez, con una cierta distancia, sin remarcar tenebrosos detalles. Son fotos de Giulio Piscitelli sobre la gran marcha que emprenden inmigrantes con el objetivo en sus mentes de llegar a Europa, atravesando el desierto del Sáhara. Coches abarrotados que, si fallan, son reemplazados por temerarias caminatas, días y días, con incierto resultado.
Había un modesto objetivo, en la línea de ofrecer un futuro algo mejor a los países origen de estas mareas. Marcaba destinar un mínimo de un 0,7% del PIB de cada país europeo a su desarrollo. ¿Dónde nos quedamos? De aquí a un tiempo el umbral mínimo efectivo será muy superior. Y no sé si los bombardeos que ahora preparan Cameron y Hollande sean un procedimiento sustitutorio adecuado…

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