Hay cosas que de tan irrefutables casi llevan a la indignación cuando, pese a ello, deben justificarse. Algo así debió pasarle a quien hizo poner este texto en la placa de cerámica que ahora puede verse en el Museo del Diseño, pero que sin duda debió lucir bien visible en su casa.
martes, 19 de julio de 2016
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