Si la exhibición más publicitada del verano en el Art Institut Chicago es "America after the Fall: Painting in the 1930s", la semana pasada finalizó otra aparentemente más modesta, refugiada en el retorcido espacio dedicado en la institución al grabado, "Van Dyck, Rembrandt, and the Portrait Print". Toda ella estaba compuesta de retratos impresionantes. Será porque últimamente me han enseñado a ver de otra forma los grabados, será por lo que sea, entre esta exposición temporal y otras muestras repartidas por la colección permanente, los grabados fueron para mí los auténticos protagonistas de la (larga) visita el pasado mayo al AIC.
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