domingo, 24 de diciembre de 2017

Caro Maestro! Recordando a Strehler


Anoche ha sido la primera ocasión en que he pisado el Teatre Akademia y, por las buenas vibraciones obtenidas, sumadas a los grandes nombres que iluminan su programación, no será la última. Dos monstruos del teatro, Marisa Paredes y Mario Gas, bajo la dirección de Guido Torlonia, efectuaban en sus atriles una lectura dramática de textos autobiográficos de Giorgio Strehler, alternándose con la proyección de reportajes de la Rai, en los que el director teatral o gente que trabajaba para él o le conocieron hablaban de su forma de hacer teatro.
Se trataba de "Caro Maestro! Recordando a Strehler", emocionante repaso a la vida y obra de uno de los personajes del siglo XX que más ha ayudado a la construcción de una idea de Europa ligada a la cultura. Viendo la obra, se aprecia todo lo que le deben la gente de teatro de por aquí.
Una nota marginal sobre la sesión: Salí sorprendido de la mala educación del público, mucho más notoria en una sala pequeña como la del Teatre Akademia. Dejemos las continuas toses y ruidos, que ya serían criticables, y centrémonos en la aberración consumada a media obra por una señora, que, sin que mediara previamente ningún ataque de tos o cualquier otro problema de salud, se levanta de su asiento, baja la pequeña grada y con toda tranquilidad y parsimonia, pasando a un metro de los dos actores, que la miran sorprendidos, se dirige hacia la salida. No fue la única. Al cabo de unos veinte minutos fue una pareja la que bajó hasta el escenario y se dirigió, pasando entre público y actores, hasta la puerta. Unos minutos antes del final hubo otra cuarta persona que hizo algo parecido, pero en este caso se trataba de una persona muy mayor, que sintió unas ganas irreprimibles de ir al lavabo. Ese lo considero un caso excusable, pero los anteriores, perpetrados con tanta naturalidad, me dejaron consternado. Como no suelo ir demasiado al teatro, me pregunto si nos hemos vuelto así, y es ese un comportamiento ya habitual del público teatral actual.
La fotografía es de Ginebra García.

 

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