Es una obra a mi entender extraordinaria, entre otras razones , porque en pocas ocasiones existe una coincidencia tan grande entre su tema (aquí el tema denunciado) y el instrumento básico para mostrarlo. Hablo, en este caso, de la luz. En sus fotografías de la muestra "Quand l'Afrique s'éclairera" Pascal Maitre denuncia la escasez en el continente de algo tan básico como la luz para la vida cuando oscurece. Y la luz y lo que allí supone es la absoluta protagonista de sus fotografías.
No me lo esperaba previamente, pero tras verla quedó claro que íbamos a calificarla como una de las exposiciones de más interés del París de este final de año (cierra el 7 de enero). Entras en una sala que se mantiene -como se aprecia que pasa en África en las fotografías nocturnas de la Tierra- en la oscuridad. Pero unos cuantos puntos luminosos, muy cálidos, te llaman la atención dentro de las fotografías de gran tamaño y extraordinaria resolución expuestas. Son los escasos puntos de luz excepcionalmente instalados en el lugar retratado. A su luz un maestro ha podido alargar las horas de clase, puede funcionar un pequeño mercado o un servicio vital, se reúnen los estudiantes para leer y hacer sus deberes o, simplemente, dos personas se sientan para conversar.










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