Vista la cantidad de gente que había hoy, día laborable, viéndola en La Pedrera, yo diría que la exposición sobre Xavier Miserachs ("Epílogo imprevisto", hasta el 15 de julio) será de esas renombradas, que tienen mucho éxito. A nosotros nos ha faltado tiempo (lleva sólo desde el 16 de marzo) para irla a ver. Por partes:
1/ Da un gusto tremendo ver copias nuevas, en buen tamaño, de fotos suyas como las de "Barcelona. Blanc i negre". Diré una barbaridad: Tengo el libro por casa, le tengo un gran cariño, pero los sistemas de reproducción de entonces no eran lo que son ahora y la calidad de sus reproducciones no era óptima.
2/ No dejan hacer fotos. He hecho sólo una clandestina que no cuelgo, porque no me ha salido muy allá, de vista general, clandestina, para que se viera que había gente, venida en pequeños grupos, de dos a cuatro personas. Como debe ser cuando algo atrae. Ni que decir tiene que para alguien "de la época" aparecen venga motivos para el recuerdo).
3/ Proyectan un documental de unos 20 minutos, que es interesante ver, entre otras cosas porque te aparece a las primeras de cambio un Miserachs ocurrente, irónico, que parece que sea de ahora mismo. Quedan evidentes las razones por las que Joan de Sagarra, en su crónica sobre la inauguración de la exposición, al decir que murió a los 61 años, añadió eso de "¡qué gran putada!"
4/ Un palo a un detalle del documental. Bueno, a dos. Uno primero a la Fundación Caixa de Catalunya: ¿qué tal sillas con respaldo, en vez del estoico banco si se ha de estar ahí veinte minutos? La segunda, a los responsables del documental. No hago aquí mención a su autoría, porque tampoco mencionan, en sus títulos de crédito, a los programas y creadores de los programas de los que ha sacado las imágenes de Miserachs hablándonos. Sólo mencionan "Archivos de TVE, Televisión de Catalunya y no sé qué más. Me parece a mí que el trabajo previo de Joan Barril, de Josep Maria Carandell (¡qué gusto, distinguirlo ahí e inmediatamente pasar a recordarlo!), en esos magníficos programas de televisión que hacían merecen un respeto, y no sólo ser útiles para el saqueo.






No hay comentarios:
Publicar un comentario