Pues resulta que Fred Stein era de Dresde. Era un abogado judío que, viendo los vientos que soplaban por esa parte del mundo, se fue a París y de allí, más tarde, a Nueva York, viviendo como fotógrafo, ya con una identidad reinventada.
Si un vuelo low cost a la ciudad alemana no se cree ya justificado para ver su extraordinario Museo de los Maestros Antiguos o por la extraña sensación que trasmite recorrer unos espacios reconstruidos en su apariencia muchos años después de la salvajada de los bombardeos aliados, este verano se añade un aliciente más: en una de las sedes (Residenzschloss) cierra ya mañana "Modern times", pero en otra (el Museo de la ciudad), seguirá hasta el 7 de octubre "Dresden, París, New York", una demostración de su mirada, con fotografías como éstas.










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