Por suerte, el grupo de orientales que había reservado entrada para las 10h se desviaron hacia la permanente.
Un paso rápido por Madrid da para ver tres o cuatro exposiciones de interés y esta semana se estrenaba una que, vista a primera hora de un dia previo a la cosa esa el black friday (que alteraba hasta a la marcha de las cosas de El Prado) resultó una delicia. Salas aún sin gente, recorrido muy bien trazado por una explicación cabal de lo que han representado sus doscientos años de historia. Esa fue nuestra experiencia con “Museo del Prado 1819-2019”.
Sólo un pequeño porcentaje de las obras expuestas no son del propio museo. Algunas han sido escogidas como miradas del mismo Prado hacia sí mismo (como un cuadro de Eugenio Álvarez Dumont que ahora no encuentro por internet y que muestra el Interior de la sala de pintura del siglo XX). Otras dan cuenta de la España del momento, haciéndote viajar por el tiempo. En varias salas unas cuantas obras te hacen ver cómo las pinturas del museo inspiraron a otros pintores o, directamente, sirvieron para ser copiadas y aprender a pintar con ellas. En ocasiones tiempos revueltos, como los de la II República y la guerra civil, obligan a convertir las salas correspondientes en miradas documentadas sobre la rareza del periodo (las Misiones Pedagógicas, visitas en época de guerra,...). Los apartados de la exposición, normalmente separados por épocas, dan cuenta siempre de las donaciones de obra al museo durante el periodo. Por todos lados, obras maestras (que luego tampoco se echan demasiado en falta en la colección permanente, de lo rica que es) van puntuando el recorrido.
Me temo que se llenará de forma que la visita no será tan placentera, pero si pueden escogerse circunstancias parecidas, yo recomiendo no perdérsela.
Los estragos de la desamortización según el “Ayer y hoy” de Cecilio Pizarro.
Una de las donaciones efectuadas a El Prado contenía este Van der Weyden: La Virgen con el Niño (1435).
El aguafuerte “El Cabileño muerto” (1867), de Fortuny, que lo más seguro entusiasma a Vicenç Furió...
En 1973 Motherwell se basó en el cuadro del perro semi-enterrado de Goya para hacer este cuadro.
Hacerse una idea de la época: Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas, de Jenaro Pérez Villamil.
Obras maestras como éste Cristo de Velázquez se dejan caer por las salas de la exposición.
Foto aparecida en La Razón (a los no periodistas no nos dejan hacer fotos): La maja desnuda de Picasso a partir de la De Goya. Por ahí andan también las aproximaciones del Equipo Crónica a Velázquez.
El Cristo Moribundo de Antonio de Messina.









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