Los personajes principales.
Cuando ya sólo quedan un par de semanas para que la cierren he visto por fin la exposición sobre “¿Vida o teatro”, de Charlotte Salomon.
El domingo primero de mes tiene la ventaja de que la entrada a todas las dependencias y exposiciones del Monasterio de Pedralbes son gratuitas, pero el inconveniente de que se llena, por lo que hemos ido a primerísima hora, cuando abrían. Hay gente para todo y ya estaba muy lleno (si bien sin limitar la entrada, como más tarde), pero ha ido bien para hacer una primera exploración guiados por un responsable del centro que lo ha hecho muy bien.
Con esa idea general de qué representaban luego podías, con relativa tranquilidad por lo de la afluencia, que ha ido creciendo y ya era la máxima permitida en las salas, adentrarte tú dibujo a dibujo. En el monasterio están asombrados de lo bien que ha ido la exposición y la cantidad de público que acude, por lo que recomiendo programar la visita para un horario tranquilo.
Más tarde, en la cola para ver la Capilla de Sant Miquel, un señor le decía con aires de suficiencia a su mujer que lo interesante era la historia (la de esa chica judía, de una familia burguesa con tendencia a los suicidios, liberada de sus fantasmas por el canto y la pintura, que acabó sus días en Auschwitz, tras haber hecho esta obra que se expone, que resume todas las enormes cuitas y unos cuantos de los gozos vividos), que las pinturas no le habían gustado nada.
No estoy en absoluto de acuerdo. Al margen de su sentido de planificación, tan cinematográfico, algunos de sus gouaches me parecen, además de enormemente emocionantes, excepcionales.
Ella en sus escarceos artísticos.
La secuencia de la boda de sus padres, en tres tiempos.
Su madre le promete que, cuando muera, le enviará una carta explicándole cómo va ahí la cosa.
Su madre se suicida arrojándose por una ventana. El día en que la entierran, ella se queda en casa con sus abuelos.
Finalmente le llevan a ver la tumba de su madre. Le lleva una carta reclamándole esa carta suya que prometió escribirle y que no ha recibido.
En el lavabo de su casa, con sus dudas existenciales.
Cantando “L’amour est un oiseau rebelle”, de “Carmen”.
Previamente, dos imágenes para explicar el suicidio de su madre.
Sus amoríos con el profesor de canto.
La noche de los cristales rotos.
Una cena de despedida. Cada familia judía intentaba irse a donde creía podría vivir seguro.
Decisiones, huidas...













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