Es una de esas exposiciones que suele hacer la Artur Ramon, con obra antigua y nueva. “El enigma de la mirada” (hasta el 27 de febrero) contiene una serie de retratos, en pintura, dibujo y escultura. Viendo tan muerto todo ese barrio, da gusto un resquicio de vida.
No tiene el volumen que parece en la foto que le hice. Este Manolo Hugué es como una careta.





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