lunes, 6 de diciembre de 2021

La foto incógnita... finalmente desvelada


Cuando soy cuidadoso -y en un viaje lo suelo ser- anoto los autores de las obras que me gustan de las exposiciones que visito, con la cándida intención de recordar su nombre, investigarlos un poco, ver si la veta descubierta se convierte en un filón.
Luego pasa lo que pasa, y lo que últimamente más rápido pasa es el tiempo. Otros asuntos han reclamado mi atención al regreso y sólo una ínfima parte de las anotaciones, con suerte, llegan a cumplir su propósito inicial. Los papeles o cuadernillos o incluso notas de la tableta donde quedaron escritos esos nombres -a veces incompletos o muy esquemáticos, pensando que sería fácil dar con ellos- se van acumulando y empiezan a molestar. Para el buen orden de lo en curso o para dejar sitio a otras nuevas, al cabo del tiempo acabo tirándolos o eliminándolos.
Alguna de las fotos que documentaban esas notas quedan en la tableta. Hace tiempo que he renunciado a identificarlas una a una con sus datos básicos -lugar, fecha, personas que aparecen,…- en el momento de salvaguardarlas en un fichero, permitiendo una menos laboriosa búsqueda eventual, que tampoco es que se produzca con frecuencia. Y en la tableta van quedando, lo confieso, las que me resisto a eliminar, porque creo que, por ejemplo, pueden servir para una entrada de éstas.
Tomemos ahora el caso de la imagen que adjunto y veremos que entonces las cosas no son demasiado sencillas.
Me gusta esa foto. La capté, pese a todos esos horrorosos reflejos que no pude evitar, en una exposición colectiva, retrospectiva, en Brescia, en 2019, cuando aún se podía viajar con unas ciertas garantías. He buscado de todas las formas posibles la foto original, a partir de los escasos datos sobre esa fotografía: he escrito en un buscador los elementos que en ella se observan, en español y luego en italiano. Ninguna foto responde a ese nombre de la tienda, que casi seguro es el nombre de sus fundadores. He puesto, para ver si aparece en sus imágenes asociadas, los nombres que, aunque leyéndose con dificultades, pueden leerse en alguna cartela vecina. Nada.
Al final he enviado la fotografía al ordenador y allí he hecho la consulta arrastrándola hasta el Google Images. Lo más posible que ha encontrado como respuesta es “snapshot”, es decir, “instantánea”. Y las instantáneas que pone asociadas, que he ido mirando con paciencia, en su mayor parte solo hacen que mostrar la evolución comercial que, hasta en Italia, han tenido los centros comerciales de las ciudades: en vez de Spatarella surgen nombres como Prada, Gucci, hasta Cartier. He abandonado.
Pero la fotografía (original, no ésta) sigue llamándome la atención. Ya sé que se ve mucho su evidente preparación, que se trata de una foto estudiada, nada espontánea. La pareja, tan puesta, surge ahí muy modosita, impoluta, en contraste con los que se agarran a la popa del tranvía. Podrían formar parte de una secuencia de una película y representar el regreso, de madrugada, de una noche de fiesta. Ella -¡anda, eso no lo he mirado!- me recuerda a Jeanne Moreau, como surgida de un Antonioni, pero con un rostro mucho más luminoso.
Y el tranvía debió circular por ahí, en los años 50.

Finalmente Pau Ceano dio con la solución: "Al final es Federico Garolla, no ha sido fácil. Parece que son actores de "El Juicio Final" de Vittorio De Sica. Debe ser de las pocas fotos de la historia que no están en Google..." ¡Olé! ¿Y cómo has llegado a ella, si no está ahí? "Primero reconstruí la geometría de la foto, quitándole la perspectiva, los buscadores son sensibles a estas cosas, luego la volví a pasar por Google y Bing y nada. Pero TinEye.com, un buscador previo a Google images, encontró la imagen corregida en una agencia de derechos italiana. Al final podré dormir la siesta mañana... 
😉"

 

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