Y llegamos, en la exposición de retratos del s.XIX de El Prado en el Caixaforum, al capítulo de los retratos mortuorios, que fue uno de los que más me interesó, más que por la calidad de las pinturas, por lo que tiene de interés sociológico, de acercamiento a géneros fantásticos, de imágenes chocantes y así.
Empieza por todo lo alto, nada menos que con un retrato de un obispo… asesinado.
Y llegamos, en la exposición de retratos del s.XIX de El Prado en el Caixaforum, al capítulo de los retratos mortuorios, que fue uno de los que más me interesó, más que por la calidad de las pinturas, por lo que tiene de interés sociológico, de acercamiento a géneros fantásticos, de imágenes chocantes y así.
Empieza por todo lo alto, nada menos que con un retrato de un obispo… asesinado.
De este delicado dibujo me fijé en esa precisión: “15 de junio de 1852. A las 6 1/2 de la tarde”. Lo hizo Federico de Madrazo, notarial, a la muerte de su prima Luisa Kuntz.
Éste parece una ilustración de novela fantástica, pero es una copia de un cuadro de León Cogniet, “Tintoretto pintando a su hija muerta”.
“Momia de Doña Micaela Desmaisières López, vizcondesa de Jorbalán, fundadora del Instituto religioso de las adoratrices y Colegios de los Desamparados” (Antonio García Peris). ¡Estos Valencianos!
“La momia de Carlos V en El Escorial” (Jean Laurent i Minier).
Fratelli Alinari, Fraile difunto.






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