La National Gallery of Art de Washington la teníamos señalada como “incontournable”, que dicen los franceses, porque sabíamos de los buenísimos cuadros que atesoraba: aficionados a comprar en las exposiciones postales de los cuadros que nos habían gustado, muchas veces averiguamos que esa era su procedencia.
Aunque nos fastidió el cierre temporal de una buena parte de sus salas y nos despistó a base de bien el desorden que provocaba que hubieran puesto algún cuadro de las salas cerradas por los sitios más inesperados y la pésima distribución e imposible circuito lógico de la colección permanente (seguro que muchos se van sin ver algún cuadro que les hubiera gustado), nadie le quita ser, por su contenido y alguna de sus exposiciones, de lo mejorcito.
Tengo que quisiera publicar por aquí del orden de 25 fotos. Para no agobiar las colgaré en unas cinco tandas, siendo ésta la primera…
Un inconfundible José de Ribera.
Y el llamativo manto azul de un Guercino.





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