Mirada hacia un lado de la sala grande con, en primer tèrmino, quizás la pieza más espectacular.
Ayer Sílvia Japkin guió una visita organizada a su exposición “Fibra - Nudo - Espacio. Una historia presente” (TPK Art), y los que acudimos tuvimos la oportunidad de entender de forma ordenada y coherente los procesos que le han llevado a ella.
Dos salas, una alargada y grande, y otra más pequeña, contienen las piezas que presenta actualmente. Ella empezó ayer hablando de su relación familiar, por varias vías, con el mundo textil, que inicialmente le llevó a la seda pintada y a vender mucho fular a tiendas “del Paseo de Gracia”. Y, pasado el tiempo, ya totalmente abandonado ese mundo y dedicada exclusivamente al arte, después de otras exposiciones que le he visto centrados en obras que vienen al menos parcialmente del mundo de la fotografía (y de la memoria) u otras del de los libros y la escritura, aquí sería el material textil el predominante.
Tanto en la sala pequeña como en la más grande, si hemos de encontrar unos protagonistas, estos serían sobre todo los hilos, las cuerdas y los nudos efectuados en ellos.
En la sala grande los hilos con sus nudos se desarrollarían con el apoyo de diferentes fibras vegetales (recuerdo el partido que explicó le sacó a un amplio sombrero que compró hecho con fibra de una palmera muy especial que se da en un rincón de Argentina), pergamino o libros (o más propiamente trozos de libros, cortados a uno o dos centímetros de su lomo), enlazando con otro tipo de obras practicadas por ella.
Si en la sala grande hay piezas tirando a bidimensionales, que dice inspiradas en los quipus incas, la mayoría juega con su volumen, e incluso las primeras, colgadas más alejadas de la pared y con iluminación específica, podrían haber ofrecido buena parte de los juegos de colores, luces y sombras con las que decididamente trabajan también las segundas.
En cambio, en la sala pequeña todas las piezas están colgadas en sus paredes, y los nudos e hilos aparecen como enmarcados atravesando “ventanas” abiertas en superficies rectangulares.
Lo que no me atrevo a pronosticar es qué línea seguirá la próxima exposición de Sílvia Japkin. Pero bueno: por ahora se puede ver y disfrutar de ésta hasta el 18 de mayo. De ser posible, para sacarle el mayor provecho, recomiendo acudir coincidiendo con alguna de sus visitas guiadas, claro.
Y hacia el otro lado de la misma sala.
La paciencia infinita que ha debido desarrollar haciendo venga nudos se puede suponer viendo este primer plano de una pieza que no salía en las dos vistas anteriores.
Como no salían esta otra, que enlaza con sus anteriores ligadas al mundo de los libros.
“Espacios confinados”, se llaman estas piezas de la sala pequeña, elaboradas durante el confinamiento por la pandemia.
Una vez acabada la pandemia, las piezas se abren a los colores.
Previamente había empezado la serie así.
“Espacios agrietados”. No hubo forma que nos dijera qué habia llegado a hacer para conseguir ese fondo.
Un aire de circuitos integrados…










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