No he dicho nada de la exposición que está en el Caixaforum hasta el 16 de febrero porque, con lo interesado que he estado siempre en el mundo del Reverendo Dodgson y su niña Alicia Lidell, no me gustó nada, y no quiero llenar este espacio de cosas que me decepcionan tan profundamente.
Es, además, una exposición transportada tal cual aquí, sin la más mínima adaptación. No es que “Alicia en la España de las maravillas” (Jordi Feliu, 1978) sea precisamente película de mis preferencias, pero su aparición en la exposición habría hablado de un esfuerzo por aportar repercusiones de la “Alicia” en nuestro país… que no ha existido.
Alguien nos dijo que hablaba más de Lewis Carroll, o mejor de Charles L. Dodgson, que de sus libritos sobre Alicia, pero no es verdad. Nada hay, ni en lo expuesto ni en la forma de exponerlo, de matemáticas recreativas, y menos de la “Matemática demente”, que editó Leopoldo María Panero para Cuadernos Marginales de Tusquets.
Bueno: he dicho nada y no es verdad. Me ha parecido muy bien esa entrada en la exposición, tan escenográfica, y los dibujos que en ese alucinante pasillo cuelgan de las paredes, tanto los esbozos iniciales del personaje hechos por Carroll como los de John Tenniel que aparecieron como ilustración en las primeras ediciones de los libros.
Dibujos del propio Lewis Carroll.
De su blog de notas
Ilustración de Tenniel.
Parecía que iba a hablar del mundo científico de la era victoriana, pero enseguida lo dejan para bucear en dudosos reflejos de la imagen de Alicia.
Estas figuritas, no obstante, salidas de los dibujos de Tiennel, me gustan mucho.










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