Àlex Mitrani presentando el acto.
Quedan ya sólo unos días para ver “Des del centre” de Eugènia Balcells en el MNAC, una instalación en el salón oval del museo constituida por una impresionante cúpula, un “Glóbulo óptico” que alberga “From the center”, los doce monitores -ahora con aspecto de monolitos del “2001” de Kubrick- que dispuestos alrededor de una piedra central con misión de brújula, muestran el salir y ponerse del sol y doce visiones de Manhattan captadas desde el terrado de su casa. La que pudo verse en el Metrònom en los ochenta.
Para irla despidiendo por un buen tiempo, aunque Àlex Mitrani se esforzó en decir que no desaparece, sino que permanecerá en la Colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat depositado en el MNAC, esta mañana a su vera se albergó una mesa redonda sobre ella.
Antes de empezar, Àlex Mitrani (MNAC) nos situó la pieza como una central dentro del esperado nuevo del todo edificio (incluido su nombre actual de Pabellón Victoria Eugenia) que, complementando lo exhibido en el Palau Nacional, albergará todo el arte del siglo XX ya asomándose al XXI.
Como casi siempre que Eugènia Balcells debe afrontar un acto de este tipo, ha echado mano esta vez también de Eulàlia Bosch. Tenía la misión de moderadora de los tres invitados, pero si alguien que por casualidad lea esto la conoce mínimamente, pensará que seguramente no se habrá contentado con ese papel -que ha ejercido con tino y autoridad- y acertará aventurando que ha resultado ser la que más ha hablado sobre diferentes visiones de la obra y pensamiento de Eugenia Balcells, que le puede dar para toda una vida de elucubraciones.
Me ha gustado Juan Bufill -compañero de Eugenia Balcells, junto a Eugeni Bonet, en conspiraciones artísticas ya en los años 70- cuando con satisfacción ha señalado que lo que más le gustaba de la obra que nos reunía era, sí, tecnología (la pregunta iba sobre la utilización de la tecnología -el vídeo- en el arte), pero tecnología con sentido, en contraposición con tanta obra de arte contemporáneo que parece responder solo a su exposición más banal.
En ese momento, no se muy bien por qué, la discusión de casi todos se ha centrado en la distinción -o no distinción- entre cine y vídeo, dando lugar a ideas interesantes, pero también a malentendidos gordos.
Una de las intervenciones de Catalina Serra ha sido para explicar el proceso de realización del número del diario Ara que salió totalmente ilustrado por Eugènia Balcells, en una serie que también hizo lo propio, por ejemplo, con Barceló. Eso ha dado pie a analizar lo interesada que ha estado siempre Eugènia en explorar nuevos medios.
Pero, aunque ella quizás no lo vea así, cada vez está más claro que Eugenia Balcells se basta ella sola para hablar de su obra, tocando áreas de pensamiento insospechadas, aunque es verdad que Eulàlia Bosch, por un lado, le tranquiliza del miedo escénico, pues piensa que ya habrá alguien que lleve el cotarro sin que ella deba preocuparse, y que le proporciona, dado el enorme conocimiento que tiene de todas sus cosas, buenas pistas de por donde explayarse.
Esta mañana de entre lo que ha ido comentando he retenido que esta pieza representa para ella un final de etapa y que ahora mismo, si bien tiene alguna idea sobre posibles nuevas obras, no está trabajando específicamente en ninguna, queriéndose concentrar en la puesta en marcha operativa de su fundación en Castellar de la Selva.
Y es que -lo ha sabido explicar muy bien- lo que aún por tres días puede verse en medio de la imponente sala oval del MNAC le ha supuesto un trabajo mental y físico que no se esperaba. Parece que la idea inicial era “colocar” la obra (esos doce monitores geométricamente dispuestos exhibiendo sus doce grabaciones) en medio de la sala oval, pero desde luego, viendo una y otra vez el lugar, no veía la forma que ese lugar no se comiera con patatas su obra.
Fue entonces cuando, como quien no quiere la cosa, le dijo a Àlex Mitrani y a los demás responsables del MNAC que más que ayudar a la instalación de la obra, a ella le gustaría hacer una obra nueva para encajar allí “From the center”. Cuando rápidamente le tomaron la palabra, empezaron sus dudas (no tenía esa obra nueva a ofrecer) y empezó un largo y laborioso proceso con especialistas de estructuras y materiales de todo el mundo (recuerdo que ha mencionado Alemania y no sé qué país latinoamericano) y trabajo a tope con el MNAC.
Pero valió la pena, mis amigos. ¿Alguien aún no conoce la obra? Aún una pequeña, insustituible, posibilidad de encontrarse con ella.
Juan Bufill, Eugènia Balcells, Catalina Serra y Eulàlia Bosch delante del imponente “Globus ocular” que contiene “From the center”


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