Tanto el Marmottan-Monet, como el Jacquemart-André suele hacer pequeñas exposiciones muy abarcables, muy bien preparadas. El inconveniente es que son espacios relativamente pequeños y eso, que en principio es una ventaja, puede suponer colas y aglomeraciones importantes. Eso ha pasado con la dedicada a Georges de La Tour en el segundo museo, hasta el punto que en su web avisan que ya no hay entradas hasta el martes. Hay que renunciar.
Muy interesante.
Éste y el siguiente cuadro son dos de los tres que te reciben, con fuerza inusitada, en la sala redonda que te acoge en la exposición.
Un Carolus-Durán, que ha adquirido una cierta fama gracias a la exposición de Singer-Sargent, de quien fue maestro.
Una terrible historia se esconde tras este pequeño cuadro de Vuillar, con el rostro de ese niño (al que acuna esa mujer) borrado.
El único animal durmiente de la exposición. Hockney.
Rodin
William Blake: las pesadillas de Job.
Los apóstoles acompañan el sueño de la virgen, es decir, su muerte.
La resurrección de la hija de Jairo (Gabriel von Max, 1878)
Holder (1916) retrato a una enferma…
Durero
La vidente o la sonámbula (Courbet)
¡Goya!
Juliette Capulet la mañana de su boda Gabriel von Max). Habrá que estar pendiente de este sugerente pintor…
Antonio López (1963)
Se admiten apuestas: un hombre tendido hacia abajo en la cama o la cama deshecha?
Zandomeneghi
























No hay comentarios:
Publicar un comentario