Siguiendo con la exposición de los Nabis en la Pedrera, otra cosa que me gustó fue la colección de pequeños grabados de Félix Vallotton.
Por ahí desfilan diferentes ejecuciones de instrumentos musicales, como el de ese personaje que tanto me recordó a Sherlock Holmes, inserto en su butaca junto a la chimenea, tocando el violín; la voluptuosidad en la pereza de esa chica y su gato en ese abrigado interior o ese golpe de viento que sorprende a unas paseantes.





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